Sobre derribos, justicias y políticas

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Le acaba de dar dos meses el Ayuntamiento de Llanes a la propiedad del Hotel Kaype para elaborar el proyecto de derribo sobre el nuevo hotel y la ampliación del ya existente. Lo hace en aplicación de una decisión judicial. Ya sé que la Ley es así, etc, etc, pero permítanme que dude sobre que aquellos que aún a día de hoy sostienen a pies juntilllas que todo lo hicieron bien, vayan a encargar la redacción de un proyecto de derribo.

Más bien creo, a lo mejor es que soy un malpensado, que esos dos meses transcurrirán plácidamente, será el Ayuntamiento el que se verá obligado a redactar dicho proyecto y, entre una cosa y otra, nos plantaremos en pleno verano. Y ahí ¿quién será el guapo que se ponga a ejecutar un derribo en esas fechas y en primera línea de playa ocupadísima?

Todo esto arrancó por el interés de dos personas –un propietario de un hotel próximo y un turista no precisamente accidental- en que se cumpliera la Ley. Aún me río sólo cuando en una rueda de prensa la por entonces Alcaldesa, Dolores Álvarez Campillo, declaraba (con toda la campechanía que solo la ignorancia o la cara dura son capaces de mostrar) que la denuncia del primero había que cogerla con cautela ya que era una denuncia interesada, al ser el propietario de un hotel cercano. Yo, como buen extraterrestre, me preguntaba que tenía que ver una cosa con otra: los intereses finales del denunciante son secundarios cuando las faltas o delitos que denuncie vengan con el respaldo de lo que dicen Normas y Leyes. Si siguiéramos ese razonamiento entonces absolutamente ninguna de las críticas de los políticos de un partido a los de otro tendrían validez alguna, independientemente de que fueran críticas razonadas y razonables: el contenido de normas y leyes es ajeno por completo a la profesión del denunciante o de cómo decida vestirse por las mañanas.

Hace unas fechas, una responsable política de primera fila a la que podríamos aplicarle –por mor de su longevidad política- el minicuento de Augusto Monterroso (“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”), no tenía problemas en decir en sede parlamentaria –aunque fuera la sede parlamentaria de nuestra Junta General “piquiñina y galana”- poco menos que el Principado fue el primero en reaccionar y poner freno al proyecto playero. Oigan y se quedó tan pancha.

En resumen, que en España no sólo es garantista hasta el extremo la Justicia, hasta el momento de esperar que quien defiende la legalidad de algo vaya a proyectar alegremente su derribo, sino también la ciudadanía, que permite a políticos/as que no tienen ni un pase asentar sus reales en el sillón durante años, años y años.

1 Comentario

  1. Ya esta bien de gastar el dinero de los Contribuyentes, en tonterias. El edificio est´s , construido, y con sus permisos, y autorizaciones, que en su dia se creyeron oportunas, dado que no se incoaron espedientes, ni se paralizaron las obras. Por tanto el daño esta hecho, y lo que hay que hacer es que esto no ocurra mas, y dejar lo hecho, y que se quede ahi, como muestra de la verguenza, para los que en su dia lo permitieron, y quye sirva de acicate para otros que pretendan hacer lo mismo, pero que la Administracion ande mas diligente, y no autorice tamañas barbaridades.
    Pero como las Autoridades, solo entienden de «votos» , y «comisiones», esto volvera a ocurrir. A mi entender, solo hay un responsable esn este caso, y es quien o quienes autorizaron, o permitieron la construcción, y no me sirve, que ellos no son Ténicos, y no entienden, pues entonces para que estan los Funcionarios Municipales o Autonomicos, sino para consultarlos, y obrar en consecuencia con la Normativa vigente.

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