Llega la lluvia a Ritsona Camp

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Nuestro segundo día en Ritsona Camp ha sido muy productivo. Por la mañana hemos estado en el edificio abandonado que hay junto al campamento clasificando y doblando ropa junto a unos diez compañeras/os sirios/as y una compañera de Manchester que llegó ayer del campamento francés de Calais.

La ropa viene en grandes bolsas procedente de las donaciones que la gente realiza en Europa o reciclada de otros campos de refugiados. La clasificamos atendiendo a varias categorías: ropa de abrigo, de hombre, de mujer, infantil… y también según el tipo de prenda. Las bolsas se vacían en el suelo sobre unas mantas y luego se va clasificando en montones en función de las categorías que se decidan en cada momento.

Simultáneamente, varios refugiados están realizando regueros para canalizar el agua de la lluvia. Esta acción fue muy oportuna porque por la tarde llegó la lluvia y no paró ni un solo momento. Asimismo, desde las 10 a las 13 horas dos esforzados compañeros enseñan griego a los niños y niñas sirias y es posible que comiencen las clases para adultos en los próximos días.

Al medio día hemos ido a comer a un área de servicio cercana y tras reponer fuerzas volvimos al campamento a ayudar a repartir bolsas de juguetes. Cada bolsa va numerada y se entrega directamente en la tienda para asegurarnos de que se distribuye adecuadamente.

A las tres y media nos fuimos a una reunión con el coordinador de los voluntarios independientes griegos. Media hora después comenzó la asamblea general en la que participan voluntarios/as y refugiadas/os. Hemos hecho una tabla en la pizarra con las necesidades y cuestiones a resolver. Aunque el campamento es una torre de babel en la que se hablan gran número de idiomas, al final en la pizarra sólo se ha traducido al árabe y al inglés, que son las lenguas mayoritarias o que un mayor número de personas conoce.

Al margen de los voluntarios independientes se encuentran en el campo de refugiados dos organizaciones católicas. No participan en las asambleas sino que se organizan autónomamente. Una es Mensajeros de la Paz, vinculada a Asturias por haber sido fundada por el “Padre Ángel”. También han llegado varios miembros de Médicos del Mundo y unos suecos que creemos que pertenecen a una ONG llamada “Lighthouse” que hasta ahora estaba trabajando en Lesbos e Idomeni.

Cuando acaba la asamblea, dado que llueve sin parar, no podemos hacer nada más y nos vamos al hostal impactados por la tremenda noche que espera a los refugiados en medio de la humedad y el frío. De la que nos vamos me fijo en un chico cuyo calzado son unas chanclas y el simple hecho de realizar un ejercicio mental de empatía me genera un nudo en el estómago que horas después no logro que se vaya del todo.

Texto y fotos, Borja Llorente

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