Si crees que puedes ayudar, hazlo

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Ha dejado de llover en Ritsona. Por la mañana la gente aprovechaba para sacar mantas y plásticos cubresuelo, limpiarlos y poner todo a secar. El sol nos ha dado un respiro a todos y en especial a las/os refugiados/as. Abdu Razak, un refugiado kurdo que aprendió español cuando trabajaba en Guinea Ecuatorial nos cuenta que anoche pasaron mucho frío. Nos pide ayuda para conseguir asilo político en España. Hemos preguntado a alguno de nuestros amigos abogados y nos dicen que la política española es de las más restrictivas al respecto, así que va a ser difícil ayudarle, aunque si ha llegado hasta aquí no hay nada imposible.

Aunque aparentemente existe un grupo de coordinación, es necesario tener las cosas claras para no dejarse engullir por la dinámica en cierto modo caótica del campamento. Esta mañana hemos hecho uso de una pequeña parte del dinero que recogimos entre nuestros amigos antes de venir: compramos gel, pasta y cepillos de dientes para todas las tiendas de campaña del campamento. Nos costó mucho saber cuál era el procedimiento para el reparto. Nadie sabe nada o por lo menos no toman decisiones. Somos como hojas de árbol en medio de la corriente del río…así que a media tarde tomamos la iniciativa y decidimos hacer un reparto por las tiendas. No queremos seguir siendo la hojita que va a la deriva.

Luego liamos a una yankie que está casada con un cubano de Miami para que nos hiciese de traductora y hemos conseguido grabar una entrevista en la tienda de campaña de una familia siria. En cuanto alguno de nuestros amigos se ofrezca a editar y subtitular el vídeo lo colgaremos en la red.

Los que sí que no se dejan llevar por la inercia son los de Mensajeros por la Paz, van por libre y trabajan a buen ritmo. A última hora de la tarde prepararon una sopa que ha sido la sensación en el campamento.

Nos preocupa mucho el tema de la salubridad así que por la tarde nos fuimos a comprar unos rastrillos, guantes y bolsas de basura para ponernos mañana manos a la obra. En Ritsona, en los campamentos, si crees que puedes aportar algo no debes dudar, simplemente hay que ponerse manos a la obra. La vida no espera.

Texto, Borja Llorente. Crónica desde un campo de refugiados

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