Ritsona o el caos

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Hoy por fin se instauró el reparto equitativo del agua e íbamos de tienda en tienda llevando las correspondientes botellas. Caminar por Ritsona Camp es como hacerlo por un pequeño zoco de cualquier ciudad mediterránea del norte de África. Mientras hacíamos el reparto esquivábamos un mar de ropa tendida en cuerdas que van de tienda a tienda, de un lado al otro del campamento. A la par, el humo con olor a madera que sale de los bidones metálicos que usan como estufas nocturnas hace que los desplazamientos por las calles más estrechas del campamento se conviertan en algo único.

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unnamedEl reparto fue nuestra más reseñable contribución al campamento. Acabada esa tarea poco más pudimos hacer. Nadie apareció a las 11 para la reunión que Rosario, la hermana de Sagrario, había planteado. Los griegos siguen sin diseñar un sistema de reparto equitativo de los productos del almacén y cada vez que lo abren no existe ni orden ni control.

unnamed-1El coronel, que aunque viene con su impecable traje de piloto nunca trae el avión, decidió expulsar a las organizaciones católicas del campamento, debido a que ayer uno de sus trabajadores tuvo un altercado con varios refugiados. Al final se quedó solo en una acalorada discusión y no fue a más gracias a la mediación de varias voluntarias y voluntarios. Es la segunda vez que protagonizan un incidente de este tipo. Al parecer el militar dijo que no va a tolerar ni el más mínimo gesto racista o violento en el campamento. Aprovecho para aclarar que sólo viene por aquí un rato cada día. El resto del tiempo Ritsona es custodiada por una pareja de la Policía que no salen del coche ni aunque se les caiga el campamento encima, lo cual está muy bien y es positivo, porque todos/as trabajamos con más libertad.

A media mañana nos fuimos a Chalkida a tratar de comprar complementos vitamínicos para embarazadas y líquido esterilizador de biberones, pero el intento fue en vano porque no había en casi ninguna farmacia. Solo conseguimos dos envases de esterilizador y uno de vitaminas. Y menos mal, porque al llegar nos encontramos a las comadronas, que venían del spacewomen de una reunión con las mujeres embarazadas, y nos dijeron que van a tratar de conseguir los complementos gratuitamente a través de una donación de alguna farmacéutica. Otra muestra más de la falta de coordinación que existente.

Queda muy poco tiempo para que nos marchemos de vuelta a España, así que no podemos admitir más donaciones porque nos va a resultar difícil invertir más dinero en tan pocos días.

Una sensación extraña me acompaña desde la marcha de los portugueses. Dentro de dos días nos toca irnos a nosotros y viendo lo duro que fue verlos irse no queremos imaginar lo que nos va a costar a nosotros. Sobre todo a Itziar, que tiene una pequeña seguidora, llamada Noor, que la acompaña a todas partes y no se se separa de ella mientras está en el campamento. En la foto podéis observar la sospechosa coincidencia de las mochilas.

unnamed-3Texto y fotos, Borja Llorente

2 Comentarios

  1. He estado como voluntaria en lesbos, tuve,tengo impotencia por no saber como aliviar esta situacio, creo q esta bien ver la realidad de primera mano, pero y despues ….continuamos con nuestras comodidades cotidianas, y los refugiados que?? En manos de otros voluntarios, pero el problema sigue estando ahi. No somos capaces la sociedad civil de hacer algo mas, algo que haga detener a la comunidad Internacional esta barbarie, este genocidio?

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