Los tres efectos de los bandos llaniscos

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Llanes es especial, en eso estaremos de acuerdo: sus playas, su montaña, su patrimonio arquitectónico, sus acantilados y, como no, sus fiestas. Sería digno de analizar qué población puede estar tan representada en tan sólo tres asociaciones festivas como lo está la llanisca. A través de un sistema festivo creado en torno a los tres Bandos de la villa, tres son los efectos que surgen en torno a las fiestas: efectos directos, indirectos y no económicos.

Los efectos directos pueden cuantificarse a través de los tres presupuestos con los que cuentan las fiestas de la villa para desarrollar sus programas festivos y cuya suma asciende a cerca de 400.000 euros, repercutiendo gran parte de esos euros en la economía local: cartelería, diseños de páginas web, contratación de músicos locales o los menús de las bandas de música y de gaitas pagados por las asociaciones en los restaurantes llaniscos son algunos de los ejemplos que pueden citarse en este apartado.

Los efectos indirectos son difíciles de cuantificar pero fáciles de intuir mediante la visualización de los bares, las reservas de restaurantes y la ocupación hotelera en las fechas festivas. La imagen turística que Llanes ofrece a los visitantes mediante tal exhibición de cultura y tradición constituye también un potente elemento que influye en la reputación de nuestro territorio. Además, un sector importante en la economía llanisca es la industria del alquiler y venta de trajes regionales que repercute directamente en la creación de puestos de trabajo, generalmente femeninos. Ningún otro concejo asturiano tiene una industria dependiente al 100% de las fiestas organizadas en su territorio.

Pero de los tres efectos el menos medible es el que hace referencia al más emotivo y sentimental, el que hace perdurar en el tiempo la tradición y el folclore llanisco.

Si en las últimas semanas los trajes de aldeana y porruano han sido motivo de orgullo es porque cada año, en cada fiesta del concejo y de los concejos limítrofes, hacemos que ese traje nuestro se convierta en un elemento identitario de los llaniscos. El Pericote, la Jota de la Magdalena, la Danza Peregrina, la Danza de Arcos o el ofrecimiento del “ramu”, entre otros, son elementos culturales antiquísimos que gracias a las fiestas siguen formando parte en pleno siglo XXI de la estructura básica del programa festivo planificado.

Todos estos efectos -económicos, sentimentales y culturales- tienen como punto de partida el altruismo de las personas que formaron, forman y seguro formarán las comisiones de fiestas de los Bandos y de los pueblos. Las personas que componen las Juntas Directivas invierten su tiempo, su dinero y su salud mental en sacar adelante las fiestas de la mejor manera posible, buscando fuentes de financiación donde no las hay porque de esos 400.000 euros que suman los presupuestos de los Bandos, ninguno de ellos sale del Ayuntamiento. Ni gaiteros, ni bandas de música, ni orquestas, ni carpas. Las fiestas de Llanes y las de sus pueblos las financian los socios, los comercios y quien colabora comprando lotería y papeletas del sorteo de turno.

Todos los efectos en mayor o menor medida son consecuencia -única y exclusivamente- del altruismo y colaboración de los llaniscos y visitantes simpatizantes de las fiestas.

El pasado sábado Javier Abello era elegido presidente de la Comisión del Bando de San Roque, encabezando una Junta Directiva joven y comprometida con las tradiciones llaniscas que completaba la “regeneración” de las comisiones de festejos de los Bandos llaniscos. Anteriormente David Prada y Rafael Romero (presidentes de la Guía y Magdalena respectivamente) ya habían demostrado que la juventud no está reñida con las ganas de mantener vivo el peculiar sistema festivo de Llanes.

Los efectos de la organización de las fiestas los conocemos pero, ¿cuáles serían los efectos de su ausencia? Por suerte, las nuevas generaciones llaniscas no dejarán dar una respuesta certera a esta pregunta que sin embargo sí puede ayudarnos a reflexionar.

2 Comentarios

  1. Muy lindo artículo pero yo añadiría un cuarto efecto, la profunda religiosidad que subyace en ese sentimiento de emoción y entrega de los llaniscos antes sus fiestas y que estoy segura que está a salvo con estas nuevas generaciones. Es un orgullo comprobar que al menos en el pueblo de Llanes los más firmes valores de la moral cristiana son mantenidos por jóvenes como usted. Sería muy dichosa si algún día pudiera conocerlos personalmente. Saludos desde Coatepec, México

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