Información y propaganda

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Diferenciar entre información y propaganda es una ardua tarea de suma delicadeza que deben llevar a cabo los medios de comunicación en estos tiempos confusos que nos ha tocado vivir. La mentira es una eficacísima arma, usada desde los albores de la humanidad. Un arma que se usa con excesiva facilidad dejando al margen la ética.

La manipulación siempre ha existido desde Roma, y no digamos nada con los grandes expertos de la propaganda como Bismarck, el cual urdió del famoso telegrama de Ems que provocó la guerra franco-prusiana. O el maestro de la propaganda que fue Joseph Goebbels, cuya máxima más famosa fue: “Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad”. No vamos a extendernos ni cansar al lector en enumerar ejemplos de ella, muchos están ahí cada día, y nos muestran la eficacia de la propaganda; pero hoy, dadas las avanzadas tecnologías, el manejo de los mensajes es aún mayor, porque incluso se pueden manipular imágenes, documentos, perfiles de redes sociales, mensajes…confundiendo a la audiencia y posicionándola a favor o en contra de determinados intereses ajenos a la verdad.

Hoy separar el grano de la paja se convierte en un trabajo ímprobo, un reto al cual debemos enfrentarnos los medios de comunicación y los periodistas; la objetividad no es ninguna asignatura que pueda aprenderse en la facultad de Ciencias de la Información, pero hoy más que nunca deberíamos intentar acercarnos a ella, pues hacerles el juego a alguno de los poderes, sería algo de lo que arrepentirnos. El periodismo ha de buscar el bien común de la sociedad.

Vivimos en una nueva sociedad a la que han bautizado como “Sociedad de la Información” dominada por las avanzadas tecnologías, y por este prodigio de Internet, capaz de difundir una noticia o un bulo en fracciones de segundo, y convertir una noticia, una foto o un mensaje en algo global al alcance de cualquiera. Salvaguardarnos de la intoxicación a la que estamos permanentemente expuestos, conciliar nuestras propias convicciones, junto con la lealtad que debemos a nuestra audiencia es la principal función social que debemos prestar los periodistas.

Ahora bien, hay que dejar claro una cosa, que no se pueden valorar de igual modo las informaciones provenientes de lugares donde no existen las libertades inherentes a cualquier ciudadano, con la información de países democráticos donde los medios de comunicación (el cuarto poder), se erigen en el perro guardián, que ojo avizor vigila cualquier movimiento; con aquellas otras informaciones, es decir, propaganda, lanzada desde una dictadura, donde la prensa y la televisión son unos instrumentos más al servicio del dictador, y dónde la libertad de expresión sólo es una agrupación de letras sin sentido. Al leer una noticia, hay que ver la “fuente”.

El momento actual es complejo, y a la par fascinante para un periodista. Es necesario demostrar la credibilidad y el prestigio de los medios de comunicación.  El ofrecer una rigurosa información, honesta y de acuerdo con los principios éticos del periodismo es la ardua labor a la que tenemos que enfrentarnos, ya que los oportunismos y demás afanes de protagonismo pueden pasar factura.

 

Mª Magdalena Fdez.-Peña Bernaldo de Quirós

1 Comentario

  1. Hoy en dia ,pocos periodistas hay que sean objetivos.
    Solo hace falta leer la prensa o escuchar la radio.Dependiendo del color ,ya sabes cómo van a opinar.

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