Ponga recoge firmas en Change.org para lograr el arreglo de la carretera a Viboli

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Un vecino del concejo de Ponga ha puesto en marcha una campaña de recogida de firmas a nivel nacional a través de la Plataforma Change.org parar lograr el arreglo de la carretera que conduce a la localidad pongueta de Viboli, próxima al desfiladero de los Beyos.

«Dado el lamentable estado de deterioro y abandono en que se encuentran los accesos a Viboli, y cansados de promesas incumplidas, dirigimos nuestra petición (…) a ustedes con el fin de que tomen las medidas necesarias para dotar (…) a este vial de unos servicios que garanticen un acceso rodado digno y aceptable, sin tener que verse obligados a una continuada exposición a riesgos innecesarios». Así comienza la exposición de motivos en la campaña de recogida de firmas, después de explicar que los vecinos «cansados de promesas incumplidas» dirigen a través de esta plataforma «una vez más, nuestra petición a la Corporación municipal y a todos los grupos politicos con representación en nuestro Ayuntamiento».

La petición va acompañada de una descripción básica en la que se sostiene que los vecinos del pueblo pongueto tienen «como única vía de servicio una pista llena de socavones y baches, sin quitamiedos y sin casi espacios para poder cruzarse, con un mínimo de seguridad garantizada, dos vehículos que puedan llegar a encontrarse de frente».

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La situación le ha llevado a este punto después de «recibir largas» ante las peticiones ordinarias.  Y lo cierto es que la reivindicación tiene ya varios años y ha sido solicitada a distintos receptores -ha habido hasta dos cambios de Gobierno-. Pero nada. Hay incluso solicitudes por escrito que «ni el anterior Gobierno de Ponga ni el mismo Parque Natural» al que pertenece «han tenido a bien contestarnos». Ni para dar conformidad a la petición, ni para rechazarla. «Silencio», señalan.

La pequeña aldea de Viboli ha sido lugar de retorno para los que un día se habían marchado, y lugar de residencia para los que nunca se fueron. Para los primeros, igual que lo había sido siempre para los últimos, el acceso ha sido «tercermundista». No importa si viven dos vecinos o lo hace una decena. El número, sea cual sea, debería ser indiferente. Pero tal parece que no lo es, y los que allí viven se quedan incomunicados cada invierno porque ellas nevadas los dejan aislados, los aludes cuando la carretera está abierta son frecuentes y el peligro evidente. Viboli, un rincón con un patrimonio etnográfico digno de conservar, es una aldea que continúa viva porque sus vecinos no quieren que se muera.

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Fotos Klaus García y Octavio Hortal

 

 

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