El Ayuntamiento limpió un vertedero para hacer el aparcamiento de los bufones

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El Ayuntamiento de Llanes quiere «preservar» el entorno de los bufones de Llames de Pría y, siguiendo esa línea, «eliminó un vertedero» que existía «hace muchos años» en una parcela de titularidad municipal alejada de «cualquier ámbito de protección». El terreno ,»adecentado y allanado», servirá como aparcamiento disuasorio para evitar que los vehículos afecten al monumento natural de los bufones, no en vano «se encuentra a un kilómetro de los bufones y a 600 de la costa», una distancia superior a la establecida por la Ley. Una vez «limpiado y allanado» el terreno, el Gobierno regional solicitó una Evaluación Preliminar de Impacto Ambiental (EPIA) para poder continuar con el trabajo, al que resta verter zahorra para acondicionar el aparcamiento en sí.

Las explicaciones las daba esta mañana el alcalde de Llanes, Enrique Riestra, después de que ayer el grupo municipal socialista anunciara  que había interpuesto una denuncia  contra el regidor y dos concejales (Marián García de la Llana y Javier Ardines) y ante la Fiscalía Superior el Principado de Asturias por, según indicaban en una nota de prensa,  «no haber seguido el correcto procedimiento administrativo preciso» para la adecuación de una zona que hoy el primer edil calificaba como vertedero.

Riestra ha anunciado que el expediente relativo a las obras será remitido a la Fiscalía, que ya ha abierto diligencias de investigación y ha llamado la atención sobre la denuncia, habida cuenta de que se trata de «un vertedero en el que había, hasta ahora, vertidos de tierra, restos de obras y matorral», un conjunto que ofrecía «un aspecto absolutamente deplorable».

El alcalde ha explicado que «el área contemplada para el acondiconamiento de la finca es de 0,42 hectáreas -aunque la finca es más grande-; su distancia a la costa siempre es superior a 600 metros; el punto más próximo es la playa, no los bufones, y nos encontramos fuera del límite establecido por el POLA, como suelo de protección de costas, incluso de fuera delimitación de suelo no urbanizable de protección especial establecido por éste». Además, continuó, «la distancia con el río Guadamía supera los 400 metros y los viales próximos son de titularidad municipal». El terreno, ha insistido, «estaba ocupado por matorral y algunos ejemplares arbóreos de reducido tamaño, ninguna especie protegida ni de especial interés». Con estos antecedentes, ha dicho, «el técnico municipal entendió, y así lo manifiesta por escrito, que no era necesario ningún tipo de autorización y así se lo comunicó al concejal de zona antes de comenzar la obra». Además, continuó, «las obras proyectadas consistían, sólo, en limpiar y regularizar una superficie y, posteriormente, afirmar con zahorra natural». Según el alcalde, «por lo sencillo y reducido de las actuaciones y teniendo en cuenta que los trabajos en su mayor parte se harían por empleados del Ayuntamiento», el técnico convino que «no sería necesario un proyecto técnico».

Enrique Riestra

Así las cosas, «en la primera quincena de febrero de 2016 se procede a la limpieza y regularización de la explanada, sin nada más que hacer trabajos de limpiar y allanar». Sin embargo, «el 24 de febrero, el Ayuntamiento recibe una comunicación del servicio de evaluación ambiental de la Consejería de Infraestructuras solicitando una Evaluación Preliminar de Impacto Ambiental (EPIA)». Un requisito que, también consta por escrito, «al técnico municipal le parece excesivo para la obra planteada». No obstante, «el Ayuntamiento cumple con la tramitación y, a partir de ese momento, se elabora un proyecto técnico que describe la obra, realiza el estudio preliminar de impacto ambiental y consultas sobre los posibles documentos complementarios a la Consejería». Desde entonces, no se ha vuelto a hacer nada en la parcela que «se encuentra esperando el desarrollo de la tramitación en marcha para concluir el proyecto». Es decir, «sólo se ha limpiado y allanado, no se ha metido ningún material, se ha eliminado un vertedero», ha sentenciado con el único fin de hallar soluciones al excesivo tráfico que se genera con la visita a los bufones de Pría.

Aparcamiento a tres metros de un bufón

«Nuestra intención es preservar un espacio natural», ha dicho el alcalde a quien se le antoja difícil de entender la denuncia «teniendo en cuenta que el anterior equipo de Gobierno hizo hace 11 años un aparcamiento a tres metros de un bufón y a 35 centímetros de la mar». El mismo equipo, añadió, «que ahora intenta imputar a tres personas» por la habilitar la escombrera como aparcamiento e intentar evitar el paso de vehículos hacia esta zona protegida.

Además, para el regidor llanisco, no se trata de una coincidencia el hecho de que el grupo municipal socialista hiciera pública su denuncia el mismo día que el ex edil de Urbanismo y ex teniente de Alcalde, José Herrero, declaraba junto a la ex alcaldesa Dolores Álvarez Campillo por presunta prevaricación ante el TSJA. «No podemos obviar cuándo sale la noticia», ha lamentado el edil, «ojalá algún día entiendan que la gente sabe leer e interpretar y no les traten como a borregos», ha concluido.

 

 

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