El progreso

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Esta traída y llevada palabra tiene muy diferentes significados, aunque no lo parezca. Depende de lo que cada uno entendamos por “progreso”. Para la mayoría es un avance, un paso hacia delante pero, ¿hacia dónde? ¿Qué es ir hacia adelante? ¿Un mundo mejor? ¿Mejor, en qué sentido? Para mí, el color de lo que algunos llaman “progreso” es gris. Gris en detrimento del verde de la vida, y si no, miren un lugar al cual se le achaca que ha “progresado mucho”, fíjense en sus colores (si es que aún conserva alguno…) y se percatarán de que se trata de un sitio monocromo. ¿Eso es progreso? ¿Para quién? Les contestaré: para los que han convertido el verde en gris. A veces, para disfrazar esa falta de color se recurre a policromar lo gris, y… ¡Problema resuelto! Pero, no es eso. El verde original se pierde y no se puede recuperar, no hay tintura, ni pintor en el mundo capaz de lograr su matiz, el Creador se guardó el secreto, y los torpes de los hombres no lo sabemos descifrar.

Cualquier avance es bueno por definición, pero cada paso deja atrás algo que debemos tener en cuenta para que el nuevo camino que se nos abre sea en realidad satisfactorio, pues aquí, el arrepentimiento no sirve de nada. En el progreso no hay vuelta atrás. Es por ello que nuestros pasos en una desconocida vereda deben ser firmes, aunque desconozcamos lo que hay al final del camino. Los pasaos tibios, o interesados, sólo nos harán caer, y el golpe duele, produce heridas que sangran en abundancia, aunque después cicatricen. Y la cicatriz es el recuerdo perenne de nuestro error. Nuestra piel ya no es igual, y lo que es peor, no volverá a serlo, nunca.

Para otros el progreso es justo lo contrario de lo descrito, es retroceder hacia lo que se dejó atrás en algún sitio, recuperar el color verde de la vida, en la suya; el valor del tiempo en el reloj, comprobar con asombro cómo aún existen lugares donde el día tiene el lujo de durar veinticuatro horas, donde los seres humanos no son un número impersonal carente de corazón, sino que son mujeres y hombres con rostro y con alma. Para ellos, y para mí, ese es el verdadero progreso.

 

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