La cueva del tesoro llanisca

José Antonio Anca cuida y mima en la última planta de la Casa de Cultura de Llanes recuerdos históricos del concejo, desde fotografías a juguetes o carteles publicitarios

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La subida de la escaleras de la Casa Municipal de Cultura de Llanes siempre ha ofrecido buenas recompensas. Cuando estaba en etapa escolar, los viernes era el día en el que íbamos por las tardes a hacer los deberes a la biblioteca. Aquella no era más que una excusa para comenzar el fin de semana con los compañeros de clase, dejábamos arriba los libros y si el tiempo lo permitía bajábamos a jugar delante de la iglesia. Subíamos y bajábamos aquellas escaleras tantas veces que Carmen -la bibliotecaria- solía terminar echándonos alguna regañina. Antes de terminar la tarde, escogía uno o dos libros para llevarme a casa y devorar durante la semana. Mis tesoros.

Hace unos días volví a subir esas escaleras con bastante expectación. “Tienes que ir a ver a Anca”, me habían dicho distintos amigos. “Es increíble lo que tiene ahí arriba”, insistían. Así que no hizo falta más que una llamada de teléfono y ascender esos escalones hacia lo que hasta hace poco fue la biblioteca municipal, hoy trasladada a un moderno edificio en la zona del instituto.

“No me cabe más”, reza en la puerta un cartel con una imagen del camarote de los Hermanos Marx. Y ante el visitante se abre un espacio sin un hueco libre. Papeles, libros de todos los tamaños, fotografías de todas las épocas, carpetas y carpetas repletas de documentos, juguetes, cerámica, antiguos botes de farmacia… Se mire hacia donde se mire se puede encontrar algo que llamará la atención.

anca archivo historico

“Adelante”, saluda José Antonio Anca, reconocido hace unas semanas con la “Espiga de escanda de oro” a la tradición que concede la Sociedad Los Humanitarios de San Martín de Moreda, por las tres décadas que lleva dedicándose a recuperar el patrimonio documental del concejo de Llanes. Su labor ha sido la de un buscador de tesoros. De casa vieja en casa vieja a la caza de esos papeles amarillentos que las familias desdeñan porque ocupan espacio y pesan; en busca de esas fotografías cuyos protagonistas ya nadie reconoce pero que siguen sonriéndonos con miradas de siglos; rastreando pasados personales que nos cuentan historias colectivas.

Porque, por ejemplo, la madre de Pilar Junco fue al colegio de las monjas y pintaba a carboncillo maravillosamente bien y esos dibujos -hoy centenarios- han pasado de ser un recuerdo familiar entrañable a un documento histórico de Llanes. Lo mismo pasa con un gochín de cuero que se salvó del Palacio de Los Altares. Lo que fue juguete en el siglo XIX de una casa acomodada hoy es objeto de museo, después de unos buenos cuidados y capas de crema aplicadas con delicadeza por Anca.

Entre lasPHOTO_20160507_183028 estanterías y cajas hay cartas de un militar italiano que se enamoró de María Toriello y en 1926 le mandaba unas cartas de amor larguísimas y bellísimas; hay bañadores de las décadas de los años 20 y 30 del siglo pasado; documentos de Manuel García Mijares, quien fue apoderado del Marqués de los Altares; actas de bautismo de México; invitaciones de bailes; revistas y correspondencia de la I Guerra Mundial; carteles de cine y programas de mano del Teatro Benavente y del Salón Moderno, del que además se conservan las ventanillas de las taquillas originales.

Son también numerosas las notas amarillas manuscritas por Anca que indican lo que hay dentro de cada carpeta. En una de ellas explica: “Cientos de fichas de censura eclesiástica de cine, teatro, variedades, circo… que tuve que ordenar por orden alfabético una por una para ir incluyéndolas en los ficheros. ¡Prefiero construir la muralla China a realizar esta labor!”. Pero la labor la hizo y hoy los llaniscos pueden consultar alrededor de 4.000 fichas de películas que se proyectaron en el concejo con las calificaciones y comentarios de los censores.

Anca cuenta las historias que se esconden detrás de cada objeto y es que en cada centímetro cuadrado del archivo entran miles de anécdotas curiosas. “Estas fotos las hizo Baltasar Cué Fernández. Vivió en Londres a finales del siglo XIX y se paseaba por Oxford Street con una larga levita, reloj de cadena cruzado al pecho y calzando madreñas. ¡Los ingleses no habían visto nada más exótico y le sacaban fotos a él!”, explica. La memoria de Anca vale tanto como los tesoros que cuida.

Lo más antiguo que guarda lo consiguió fruto de la casualidad. Entre los papeles para tirar de una casa de Poo apareció la documentación completa de la fundación en el siglo XVIII de la Iglesia de Nuestra Señora de Los Dolores, situada sobre la ría de Niembro y de cuya parroquia forman parte también las localidades de Barru y Balmori.

En un ejemplar del ABC de 1954 se reflejó la retirada como bailarín del pericote en las fiestas de San Roque de El Nino de Pancar; en otros legajos aparecen las listas de todos los denunciados por la Falange en el registro de los juzgados de Llanes tras la Guerra Civil; en otra foto sale Marcos El Diablu, “que se casó cuatro veces y enviudó otras cuatro”… Podemos encontrarnos cara a cara a un ex sultán de Marruecos que subió de visita a Covadonga en un coche conducido por Pepín Pedregal.

Lo que iba a ser una visita de media hora para sacar unas fotos y charlar un ratín se convirtió en dos horas de inmersión histórica, antropológica y etnográfica. Mirar al pasado nos ayuda a entender quiénes somos.

Bajando de nuevo las escaleras de la Casa de Cultura me llevo las ganas de volver a subirlas en cuanto pueda para seguir disfrutando de los tesoros que tenemos gracias a la labor minuciosa de José Antonio Anca. Al llegar a la calle, nace la espina de amargura de que se necesitan fondos y trabajo para poner en valor semejante archivo histórico. El concejo de Llanes y su Historia bien merecerían un museo.

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6 Comentarios

  1. Enhorabuena Anca. No se si sabe el Ayuntamiento de Llanes lo que tiene contigo. Se necesita un museo, algo que recoja todo lo que tienes en esa cueva del tesoro que tan bien refleja María Toraño

  2. Grandes historias de un gran pueblo descubiertas y conservadas por una gran gran persona. Abrazu my friend.

  3. Ahora en tiempos de crisis es difícil y más para el Ayuntamiento de Llanes encontrar ayuda o apoyo financiero para encontrar un lugar donde exponer tanta historia del municipio, pero es una pena,ésto en la último piso de la casa de cultura y villas de indianos a medio derruir,mi mas sincera admiración para el señor Anca,debería premiarse su labor

  4. Que Llanes haya tenido un museo marino cerrado y no haya espacio para ubicar toda la historia que Anca va encontrando…

  5. maaaaaaaaadre mía!!!
    qué repor más chulo! dan ganas de ir a “revolver” jajajajaj…

    GRANDE ANCA!!

  6. Llanes y su memoria, su cultura, le deben tanto a José Antonio Anca que no sé si algún día podrán compensarle. Te quiero amigo!

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