Rincones Secretos VII

0
1570

A Buelna se puede ir por la carretera N-634 o por la autovía, tomando el desvío hacia Pendueles. Desde Llanes se llega en un cuarto de hora.

Se deja el coche en un aparcamiento al lado de la carretera y empezamos la corta caminata hacia la playa. Iremos por la senda del G.R.E-9 dirección Pendueles. Enseguida se ve el mar y los acantilados de Cobijeru a la derecha. Y al llegar a la playa destaca en medio del mar «El Picón», islote calizo, imagen emblemática de la playa. El arenal es pequeño y más con marea alta, pero si se va fuera de temporada veraniega es un lujo. El entorno kárstico le da un aspecto agreste, típico de estas costas.

Saliendo de la playa, por la senda podemos desviarnos por un sendero entre prados hacia los acantilados desde donde las vistas hacia el pueblo y la playa son muy hermosas. Hay que ser muy precavidos, pues hay zonas del acantilado totalmente verticales sin ningún tipo de protección. Los que tengan vértigo, abstenerse.

El único «pero» que desluce y afea todo este entorno es la gran herida que supuso la construcción de la autovía, que dejó un murallón de hormigón donde antes había vegetación. Los vecinos claman por una solución.

La senda sigue entre praderías hasta el cercano pueblo de Pendueles. Es un trayecto muy agradable y fácil que se puede hacer de ida y vuelta.

Antes de marcharse, merece la pena callejear por el pueblo de buelna, entre quintanas con corredores llenos de flores, casonas con escudos, rebaños de ovejas… Bien podría estar un poeta escribiendo antiguas «Églogas».

Texto e imágenes, Sol Caso Blanco

Dejar respuesta