«Tenemos un decálogo de normas de uso que no son capricho, puesto que no respetarlo inhabilitaría la casa para quienes padecen Sensibilidad Química»

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Hay personas para las que una simple colonia puede suponer una agresión a todo su cuerpo. El detergente o el suavizante común usado para lavar la ropa, el cableado eléctrico o una crema suave para la cara se convierten en agentes tóxicos para ellos. Las personas que padecen Sensibilidad Química Múltiple apenas pueden viajar, ya que todo espacio desconocido puede convertirse en un entorno hostil para su organismo. En la localidad de Noriega (Ribadedeva) tienen una casa rural pensada, reformada y adaptada para sus necesidades. Nos lo explica su propietaria, Ainhoa del Carre.

-¿Cómo surge la idea de adaptar una vivienda para personas con Sensibilidad Química Múltiple?
Tenía la experiencia muy cerca, en casa, con mi hermana menor quien después de muchos años de incertidumbre respecto de su salud, de un largo periplo y bandazos de médico en médico y de diagnósticos incorrectos se le hacía prácticamente imposible sociabilizar o siquiera convivir en ningún sitio con lo que podríamos llamar “hábitos comunes” en cuanto a la limpieza, alimentación, etc. Hasta llegar al momento álgido y por fin correcto diagnóstico de su Sensibilidad Química Múltiple (SQM), que coincidió precisamente con la compra de la casa. Así, cuando nos metíamos con el proyecto de restauración de La Casina se hizo evidente que la obra que íbamos a acometer había que hacerla indudablemente siguiendo todos los parámetros constructivos necesarios para que ella pudiera encontrar un lugar donde alojarse sin que el mero alojamiento, el edificio –continente y contenido- significaran una agresión para su salud.

Una vez puestos manos a la obra inmediatamente pensamos además en todas las demás personas diagnosticadas de SQM que, al igual que ella, no encuentran un sitio en el que sentirse seguros sin que los elementos constructivos y todo cuanto hay dentro o en el entorno cercano de una casa supongan un deterioro y, como digo, una agresión para su salud y calidad de vida.

-¿Qué requisitos debe cumplir un alojamiento de este tipo?
-Todos los materiales deben ser naturales, sin productos tóxicos. En apariencia es una casa normal, sin nada particular, pero todo está pensado al milímetro, tanto en las cuestiones estructurales (como la madera del suelo y forjados de castaño y roble, sin fungicidas ni autoclave) como en las terminaciones con pinturas ecológicas de pigmentos vegetales o en el propio menaje y ropa de casa. El aislamiento del tejado, por ejemplo, es de corcho, y no de poliuretano u otros materiales de construcción comunes. La electricidad fue también un capítulo importante, ya que las personas con Sensibilidad Química Múltiple suelen acabar teniendo electrosensibilidad, y viceversa, por lo que todo el trazado del cableado se pensó mucho para evitar que pasara cerca de las cabeceras de las camas, del sofá o zonas de descanso, y en todo caso se utilizó un sistema de bioswitch y todos los cables de la casa son apantallados para evitar que emitan ningún tipo de radiaciones. Pusimos internet, pero no hay wi-fi. Aunque lo cierto es que este es un problema más complicado porque no está en nuestras manos evitar que en cualquier momento nos coloquen una antena nueva cerca de la casa o un vecino ponga una antena de radioaficionado y afecte, por mucho que los muros anchos de piedra, de unos 40 centímetros, protegen mucho el interior de la vivienda… Pero en todo caso intentamos minimizar esta cuestión al mínimo posible en lo que está en nuestras manos; y somos conscientes de que cada afectado de SQM es un mundo y que cada uno se resiente por distintas cosas o de diferente manera.

-¿Hay más alojamientos adaptados de esta forma en Asturias?
-Nuestra casa va a hacer ya tres años y creo que podemos decir que fuimos los primeros en Asturias –si no a nivel nacional- en hacer una casa especialmente pensada desde un primer momento con esta específica intención, aunque probablemente pudiera haber alguna que otra casa rural que fuera “apta”. Hasta donde sé, todavía no hay más en funcionamiento con estas características en Asturias aunque he oído que ya están arreglando una por otra zona de Asturias, pero no tengo datos más concretos. En todo caso, ojalá cunda el ejemplo… ¡Es más sano para cualquiera!

-¿Pueden alquilar la casa personas que no tengan ese síndrome?
-Sí, abrimos también la casa a huéspedes que aunque no padezcan SQM tengan una clara conciencia y unos hábitos Fragance Free. Somos muy cautos a la hora de aceptar una solicitud de alquiler por parte de un cliente y nos comunicamos con él cuanto sea necesario antes de aceptarlo como huésped.

En España empieza tímidamente a existir esa tendencia; unos pocos aún por convicción y conciencia y otros, la mayoría, por problemas de alergias, pieles atópicas, etc., que cada vez son más frecuentes, aunque a la gran mayoría aún le suena a chino. En Europa está más extendido, es más común. La mayoría de las veces son los propios viajeros que no conocen esta problemática los que te dicen rápidamente que la casa no es para ellos.

-¿Qué se les pide?
-Respetar responsablemente las normas de uso de la vivienda: no usar nunca perfumes, ambientadores, insecticidas, fumar o encender barras de incienso; no utilizar jamás suavizante de lavadora o detergente común (que queda en la lavadora aun pasados muchos lavados); usar cremas o productos de higiene personal con aromas o los de la limpieza doméstica como la lejía. Tenemos un decálogo de normas de uso que el huésped se compromete a cumplir, que no son capricho, puesto que no respetarlo inhabilitaría la casa para quienes padecen Sensibilidad Química. En la casa siempre tenemos productos de limpieza sin olor –tanto para la doméstica como para la limpieza personal- y ante la duda, o caso que se terminaran, productos de toda la vida como el bicarbonato o el vinagre, que siempre hay.

-Todo esto va más allá de una iniciativa empresarial. ¿Qué queréis transmitir?
Lo que queremos, además, es que el medio rural pueda ser sostenible y que el turismo, como forma evidente de desarrollo, pueda convivir de forma respetuosa y responsable con aquel. Porque somos conscientes de que las personas formamos parte de la naturaleza y que hay que cuidarla, aunque solo fuera egoístamente, como nos apuntan todo este tipo de patologías. Porque además, otra de las cosas que el SQM tiene que tener muy en cuenta en su vida diaria para el cuidado de su salud y calidad de vida es la alimentación, que solamente puede hacerla con productos ecológicos para no exponer al organismo productos tóxicos mediante la ingestión.

-¿Estamos coincienciados con este tipo de problemáticas?
En Asturias hay aún muy poco producto ecológico y muy poca conciencia; aún aquí la mayoría de la gente confunde lo “de casa” con lo ecológico, desconociendo que unos tomates sulfatados del huerto de casa son tan dañinos como cualquier otro y que de ecológico no tienen nada. Por eso, además de informar a nuestros huéspedes de los pocos puntos de venta que hay en el entorno, estamos preparando unos kits de desayuno ecológico con productos seleccionados del concejo y su entorno, para que el viajero que llegue cansado y afectado por el viaje (que es algo que tanto quien es SQM como electrosensible llevan fatal porque las antenas cercanas a las carreteras les afectan muchísimo y suelen llegar muy tocados) pueda estar tranquilo con su desayuno del día siguiente o al menos con el de su familia si es que él no se atreve a exponerse a unos alimentos desconocidos o viaja con los suyos propios como suele ser lo común. Luego, si les gusta, se les puede proveer en días sucesivos ese servicio o, simplemente se les da a conocer de esta manera los productos sanos que hay por la zona, al tiempo que colaboramos de esta forma con el productor, que pueda así darse a conocer de forma directa un poco más.

-Además de adaptar la casa, ¿qué otras actividades ofrecéis?
También en esa línea de responsabilidad con el medio rural hemos lanzado una serie de actividades turísticas alternativas que respetan el medio rural y las antiguas tradiciones poniéndolos en valor, como un curso particular intensivo de acercamiento a la cerámica con torno de alfarero, una visita a las colmenas de un apicultor para aprender la vida de las abejas, que no solo es fascinante sino que además están sufriendo muy especialmente desde hace años estas cuestiones de la toxicidad que recibe la Tierra, o una salida naturalista por los bosques y praos del entorno para conocer las plantas comestibles y distinguirlas de las venenosas, que está teniendo bastante éxito.

 

 

 

2 Comentarios

  1. Me encanta la idea Ainhoa, ojalá salgan muchas más casas así, espero tener dinero y fuerzas para ir a visitaros pronto me encantaría de verdad!

  2. Enhorabuena Ainoha!
    Gracias por este regalo de casa que has plantado en esa tierra tan hermosa como es Asturias. Que cunda el ejemplo!

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