Llanes y el cocinero de Azaña

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 ¿Qué tiene que ver el cocinero de Azaña con Llanes? Quizás algunos de ustedes hayan leído un libro presentado bajo este jugoso título. Un título que tiene nombre y apellidos tras el que se encuentra Epifanio Huerga, quien fuera cocinero de Manuel Azaña durante la Segunda República, pero que mucho antes trabajó para la marquesa de Argüelles; de ahí su conexión con Llanes.

Epifanio Huerga, había nacido en Algadafe (León) en 1899. Allí dejó a sus padres, Victoriano y Salvadora, a sus hermanos y emigró a Madrid en busca de un futuro. En la capital conoció a su mujer, Elisa, cuyos padres regentaban una taberna sita en la calle Claudio Coello 41, llamada “La Fama”. El matrimonio tuvo tres hijas: Manuela, Angelina y Carmen.

Desconozco la fecha exacta en que Epifanio comenzó a trabajar en casa de los Bernaldo de Quirós Argüelles, pero sí sé que era muy joven y ya destacaba como el gran profesional que fue más tarde. Tanta era su afición y buen hacer, que la marquesa de Argüelles no dudó en enviarle a estudiar a París, concretamente a la “Maison Tournie” donde perfeccionó su arte culinario y repostero. Finalizados sus estudios, regresó con los marqueses de Argüelles, al palacio de la Huerta de Madrid. Casa que había pertenecido al presidente Cánovas del Castillo, autor de la Restauración borbónica en la figura de Alfonso XIII. Este palacio, cuyos jardines daban al paseo de la Castellana y a la calle Serrano, desapareció en los años 50, y hoy es la embajada de los Estados Unidos.

Fue en las recepciones, banquetes y fiestas de La Huerta ofrecidos por los marqueses de Argüelles donde el éxito culinario de Epifanio, comenzó a ser muy conocido y apreciado en la capital. Epifanio sorprendía desde un magnífico bacalao a la vizcaína al más exquisito plato, como las poulardas a la Neva,  o el postre más sublime. Un día, por ciertos roces con otros compañeros, Epifanio dejó la casa de la marquesa de Argüelles,  y entró como cocinero en el famoso restaurante Lhardy de Madrid, sito en la Carrera de San Jerónimo, que aún continua hoy mostrando ese esplendor de una época anterior. Fue en sus comedores donde se produjo el encuentro en la primavera de 1936 con personas próximas al entonces presidente de la República, Manuel Azaña, quienes se sorprendieron de las dotes del nuevo cocinero tras probar el famoso bacalao y quienes le propusieron trabajar como jefe de cocina de Azaña. Así Epifanio dejó los fogones del elegante Lardhy, y pasó a ser el cocinero del presiente de la II República en las cocinas del palacio de Oriente.

Llegó la guerra, y después se exiló viviendo en el pueblecito francés de Pyla Sur Mer, en 1940. Allí fue detenido junto a otros colaboradores de Azaña, trasladados a Madrid, a la Dirección General de Seguridad, sita en la Puerta del Sol. Desde allí a la cárcel de Porlier. Enterada la marquesa de Argüelles, de que Epifanio se hallaba preso, no dudó en mover sus influencias para tratar de liberarlo. Logró ciertos beneficios penitenciarios dado el enorme afecto que sentía por su jefe de cocina. En 1942, Epifanio logró ser puesto en libertad, gracias a las mediaciones de Mª Josefa Argüelles que no paró hasta conseguir verle fuera de prisión. De nuevo Epifanio vuelve a trabajar con ella. Fue en esos años cuando acudía a Llanes, y era muy frecuente verle paseando por las calles de la villa. Entabló estrecha amistad con algunos llaniscos, y era asiduo contertulio de la confitería Noga. Incluso se cuenta que les dio su receta de bizcotelas… Epifanio enseñó a cocinar a las nietas de la marquesa. Ya que su abuela tenía como norma que: “Para mandar, primero hay que saber hacerlo”. También era frecuente que ella bajase a la cocina y preparase junto Epifanio algún plato, pues era una excelente cocinera.

El 27 de octubre de 1947, la marquesa de Argüelles fallece en un accidente de tráfico en Sevilla, tras haber acudido a la boda de Cayetana Fitz- James Sutuart con Luis Martínez de Irujo. Esta muerte inesperada supuso un duro revés para Epifanio, y a pesar de que los hijos de la fallecida le ofrecieron continuar con la familia, él declinó la oferta, al no estar ya su amiga y benefactora. Más tarde, uno de los hijos de la marquesa le puso en contacto con el conde de Motrico, quien había sido nombrado embajador de España en Argentina, y Epifanio se decidió a saltar el charco…

La relación entre Epifanio y la familia Bernaldo de Quirós Argüelles no desapareció, y cuando viajaba a España solía venir de visita y recordar esos tiempos. Sus recetas las guarda la familia de la marquesa como un preciado tesoro, a la espera de que algún  editor decida publicarlas, y revele el secreto de su arte culinario.

4 Comentarios

  1. Hola, pues me gustaría hablarlo, soy editor. Gracias por anticipado. Juan Luis

  2. Muchas gracias. Yo estoy dispuesta a escribir el libro, solo necesito un editor que lo publique. Un saludo cordial.

  3. Un verdadero placer leerla Magdalena y quiera Dios q alguien publique un dia las recetas d todo un señor d los fogones xq para tonterias culinarias publicitadas a bombo y platillo ya tenemos al Sr. del perejil, q s muy buen comunicador y cuenta-chistes, pero q se repite más q las morcilla, haciendo siempre las mismas bobadas.

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