Álvarez-Cascos achaca a la «desidia» del Gobierno el declive de las poblaciones de truchas y salmones de los ríos asturianos

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El secretario general de Foro, Francisco Álvarez-Cascos, cree «los pescadores asturianos han sido y son los mejores garantes del patrimonio natural de los ríos salmoneros más meridionales de Europa, de la conservación del ecosistema de nuestras riberas y de nuestra cultura popular vinculada a la pesca fluvial. La desidia de las administraciones públicas es el principal factor del declive de las poblaciones de truchas y de salmones en los ríos asturianos porque no ejercen la vigilancia contra la delincuencia fluvial que usa métodos de exterminio masivo de peces; no garantizan la pureza de las aguas porque ni depuran los vertidos ni erradican los vertidos ilegales; no defienden la integridad de los cauces frente a los aprovechamientos eléctricos, la extracción de áridos o mejorando las escalas para facilitar el ascenso de los salmones; no controlan las plagas de depredadores fluviales como las garzas, los cormoranes y las nutrias; no repueblan los ríos y no combaten eficazmente las pesquerías de salmones en el mar por las flotas de países que no tienen ríos salmoneros en su territorio».

Álvarez-Cascos asegura que «el prohibicionismo para limitar las posibilidades de la pesca deportiva y castigar a los pescadores está provocando en la población de truchas y salmones lo mismo que ocurrió con las poblaciones de urogallos desde hace cuarenta años, la extinción de las especies, porque los pescadores son los mejores protectores de nuestra fauna fluvial y de nuestros ecosistemas ribereños. Un pescador en el río es un vigilante desinteresado, y quien no conozca esta realidad no hará más que empeorar la situación de las poblaciones de truchas y salmones asturianos».

A su juicio, «si los ríos dejan daños a quienes viven en sus riberas, también deben de dejar a las gentes de la comarca las riquezas que atesoran, por lo que debe de ampliarse la temporada de pesca, ampliarse las zonas libres, autorizarse y regularse la comercialización de las truchas y de los salmones en beneficio de la excepcional gastronomía ribereña. Es ridículo que un ribereño del Sella o del Cares no pueda pescar en su río cuatro días a la semana, dos por prohibición total y dos por los cotos parciales. Es ridículo que a orillas del río Sella haya tres restaurantes de fama internacional con estrellas Michelín que no pueden ofrecer a sus clientes como plato el salmón del propio río Sella y ofrezcan platos de salmón noruego. Desde Foro nos alegramos que cada vez tengan más apoyos nuestras iniciativas en favor de los ríos, de las riberas y de la pesca fluvial porque en 2011 estábamos solos defendiéndolas», concluye.

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