Sueños desgastados

2
1047

Están ahí, delante de nuestros ojos. Llevan más de un siglo en pie y de pronto nos damos cuenta que algunas puede que no duren ni unos meses más.

El inexorable paso del tiempo y la falta de cuidados las llevará al olvido.

Son el reflejo de un tiempo, un tiempo huído, lejano, duro.

Los hombres que las mandaron hacer querían dejar constancia de sus logros. Habían salido de sus pequeños pueblos con una maleta y un millón de ilusiones; muchos no volvieron, no tenían ni maleta que llenar. Otros, con más suerte o más trabajo, pudieron no sólo volver sino construir en su tierra la casa de sus sueños, ese hogar al que poder regresar. Según la posición económica, las casas presentaron forma de Palacios, Villas o Casas señoriales, rodeadas casi siempre por parques y jardines plantados con exóticos árboles traídos de allende los mares que les daban ese aire majestuoso que aún conservan hoy en día.

Por eso, nos llenamos de asombro cuando vemos una de ellas acercarse a su fin, sostenida por corsés de hierro, con las ventanas batidas por el viento, con la herrumbre en sus historiadas verjas.

Y pensamos en las historias y en las vidas que se desarrollaron entre aquellas paredes, en las damas que se asomaron a aquellos hermosos balcones. Ahora las columnas de capiteles jónicos o dóricos, las estatuas, las galerías de cristales emplomados se están marchitando como si un otoño inclemente las hubiese alcanzado de lleno.

En un futuro serán una fotografía en algún álbum amarillento de algún sentimental que pasó por delante y se compadeció de aquel bello y decrépito cadáver.

El título de este artículo juega con la frase de Mario Benedetti que dice: «Ojalá que la espera no desgaste mis sueños».

Sol Caso Blanco

2 Comentarios

  1. Una pena d palacio y cada verano tengo la ilusión d encontramelo en vias d rehabilitación,pero no, starán esperando un desplome con victimas incluidas?
    Pues la verdad s lo q parece.
    Ay si en vez d en Llanes s encontrara en cualquier lugar d EEUU !!!
    Algun americano con dólares contantes ,se lo compraria para piedra a piedra,levantarlo en su rancho y tener un poco d historia, lo mismo q s «afanaron» tantas otras cosas d valor histórico y q aquí no supimos ni apreciar ni valorar.
    Es un dolor ver st palacio y el d los Altares, Partarriu….
    Por favor, a quien corresponda, frenen st sinsentido, ya perdimo el palacio d La Guia, no consientan q tambien sta parte d la historia d los «indianos»,desaparezca ,para dar paso a un horror urbanistico.

  2. Ese mismo sentimiento de paso del tiempo, de damas paseando por los jardines y de ilusiones de otras épocas es el que siento siempre que paso por esa casa, cada año un poquito más decrépita y con menos sensación de permanencia. Pienso cómo es posible que esas estatuas colocadas con tanta ilusión, ese jardín que debió de ser tan bonito,… estén ahora en esa situación que abandono que augura su pronta desaparición. Y sin embargo, el que cada año siga ahí, me da la esperanza de que alguien decida hacer algo con ella, antes de que sea demasiado tarde. Sería una pena que Llanes perdiera esa preciosa casa que además, según he leído, tiene una historia relacionada con muchos llaniscos, no solo con su propietario inicial.

Dejar respuesta