Rincones secretos XI

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Escuchamos un nombre y algo nos mueve: Playa de Arra, acantilados del Infierno, al lado de casa, cerca de Ribadesella y no los conocemos. Así que el primer día que surge la posibilidad de ir nos ponemos los playeros, mochila, visera, agua y bocata.

Salimos en dirección a Ribadesella por la A-8 hasta la salida 312 donde tomamos dirección Belmonte por la carretera AS-263. Pasamos Belmonte, Toriellu, Camangu y Collera y nada más pasar el restaurante «La Chopera», a mano derecha y entre dos casas blancas sale una pequeña carretera hacia el Área recreativa de los Acantilados del Infierno. Se cruzan las vías del tren y ya vemos la indicación hacia Playa de Arra a mano izquierda.

La impresión cuando llegas al final de la carretera es que estás entrando en una propiedad privada, hay unas cuadras y una casa roja y no ves senda por ningún lado. Nos cruzamos con dos perros sueltos y bastante grandes y sale a nuestro encuentro la dueña de la casa, Sara, mejicana, que muy amable nos indicó los dos palos que señalaban el paso hacia la senda, justo al lado de un garaje con un portón verde. Se va entre cotollas y felechos y muy pronto se llega a una senda de piedra con barandillas de madera que, si alguien no lo remedia, se comerá la maleza. Empezamos a bajar y la sorpresa es que la escalera desapareció, hubo un derrumbe que se la llevó ladera abajo en 2007.

La playa queda a tus pies y se ven las rocas negras de pizarras formadas hace muchos millones de años. Los geólogos estudian en esta playa la Falla de Ribadesella, fractura de 10 kilómetros que surgió cuando las placas Euroasiática e Ibérica se movieron, colisionaron e hicieron levantarse la Cordillera Cantábrica y los Picos de Europa. La falla se prolonga hacia el mar y origina el conocido Cañón de Llanes que llega a los 4.500 metros de profundidad.

Alguien talló unos peldaños en la ladera pero en determinado punto desaparecen han colocado una cuerda para que el que se atreva baje rapelando los últimos 5 o 6 metros. Supongo que les servirá a los pescadores jóvenes. Es una pena que después de lo que se gastó en esa obra se deje en ese estado de deterioro.

Es un recorrido pequeño, pero da mucho de sí si te gusta la flora y la fauna. Con una cámara de fotos se van las horas si enterarte. La numerosa colonia de cormoranes descansando en la «llastra» y vigilando la rompiente hicieron que nos detuviésemos a contemplarlos largo rato.

Mirando hacia el Este descubrimos la siguiente etapa de nuestro paseo: los Acantilados del Infierno… Pero eso será otro día.

Texto e imágenes, Sol Caso Blanco

1 Comentario

  1. Preciosos acantilados!!!!
    Creo q fueron «plató» d algunos capitulos d la serie » La Señora», serie en la q tambien sale la iglesia d Nuestra Sra. D los Dolores, d Barru, con el cementerio mirandose en el mar y q igualmente salió en la pelicula «El abuelo»d Garci.

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