Más de 500 años de pastoreo llanisco en terrenos cabraliegos

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Cabrales. Archivo.

Las divisiones geográficas y administrativas de los territorios son líneas sobre papel que en la realidad se desdibujan, como bien saben quienes viven en zonas de frontera. Así lo pueden corroborar los ganaderos de Parres y de Porrúa que llevan siglos subiendo a las majadas del Puertu de Cuera, perteneciente al concejo de Cabrales.

Justamente, este 21 de junio se cumplió el quinto centenario de la sentencia que dejaba a las dos localidades llaniscas como las únicas no cabraliegas con derechos a disfrutar de esos terrenos de pastoreo. «En 1516 los de Cabrales pusieron sobre el papel lo que se hacía desde tiempo inmemorial y fijaron el régimen jurídico de explotación del monte que decía que de Llanes sólo podían subir los de Parres y Porrúa», explica José Luis Villaverde, autor del libro «Colección Documental de la Parroquía de Porrúa y Puertu de Cuera», editado por Alvízoras Llibros en 1997.

El documente se refiere a la zona alta de la Sierra del Cuera, entre el Turbina y Peñablanca. «Pertenece al concejo de Cabrales pero los de Parres y Porrúa tenemos derecho a tener allí ganado y una braña propia. Son terrenos que se explotan en mancomunidad con tres pueblos de Cabrales: Arangas, Carreña y Asiegu», aclara Villaverde.

En su texto -un libro de archivística dividido en tres bloques sobre la parroquia de Porrúa, los pleitos del Cuera y los registros de los concejos públicos de Porrúa- Villaverde explica que la existencia tanto de Porrúa como de Parres está datada desde el siglo XI y que son pueblos que debido a las presiones del Monasterio de Celoriu, «siempre estuvieron muy abocados a estar en el monte, donde siempre convivieron con los de Cabrales».

Además del de 1516, hay otro documento de 1631 que refleja una demanda alzada por los porruanos porque los cabraliegos no respetaban la sentencia del siglo anterior que les daba derechos a pastorear en sus tierras. Ganaron y así se llega hasta 1804, cuando son los de Cabrales los que denuncian porque «se había relajado mucho el tema y subía gente de Poo, de La Portilla y de otros sitios de Llanes», explica Villaverde.

Ya en el siglo XX, concretamente en 1921, se fundó la Junta de Cuera, un órgano regulador del uso de los pastos que lo que hizo de nuevo fue ratificar la costumbre y adaptar a la ganadería vacuna lo que en principio estaba pensado tan sólo para ganado ovino.

En la actualidad, el Ayuntamiento de Cabrales otorga licencias de pastos a vecinos de Porrúa y de Parres si lo solicitan. Hoy, igual que hace 500 años.

Imagen, vista desde el Turbina hacia Cabrales, Sol Caso

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