Memoria (ferroviaria) en ruinas.

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Si algo hay en ruinas en la comarca, en la región, son las comunicaciones ferroviarias. En la última semana hemos conocido noticias sobre retrasos, supresiones o falta de información en los cercanías del Principado.

Las incidencias en el servicio ferroviario es el último -y esperemos que no definitivo- capítulo de un proceso de decadencia. Al leer la sección “Memoria en Ruinas” de este diario me vino a la mente los numerosos edificios donde antes se ubicaban las estaciones de tren y que actualmente están en desuso.

En mi infancia tuve la suerte de conocer una de ellas al ser mi abuelo jefe de estación de Villahormes al final de su vida laboral y encargarle FEVE su mantenimiento durante varios años de su jubilación. Recuerdo esa casa como si fuera hoy: su gigante bañera que me parecía más grande que la cercana playa de la Güelga, su interminable escalera y la cocina en la que se podían haber inspirado para ambientar la cocina de la serie Cuéntame. Recuerdo bajar al bar de Paco y Ana Mari a ver el final de la etapa del Tour, cenar el día de Santa Eulalia escuchando la verbena desde la cocina y recuerdo como ese mismo día a mis abuelos les preocupaba que se hiciera botellón en el andén de la estación.

A petición de FEVE mis abuelos cerraron con llave la estación para siempre hace varios años para no abrirla jamás (creo) y no mantenerla igual (seguro). La estación de Villahormes se inauguró el 20 de julio de 1905 y como otras muchas se mantienen en pie sin uso ni mantenimiento. Es una lástima las memorias en ruinas de las bellezas arquitectónicas presentadas en la sección del Diario del Oriente, pero es una irresponsabilidad que edificios públicos como son las estaciones de tren no sean aprovechados para buscar algún uso con el que obtener un rendimiento social en la zona rural.

Hubo una época que el ferrocarril en Asturias era una fuente de comunicación y unión entre pueblos y que sus estaciones eran un punto de vivencias familiares y de convivencia con los habitantes de la zona; por suerte, aunque lo material parezca estar en ruinas, la memoria de los que lo conocieron sigue en pie.

3 Comentarios

  1. Mi abuelo, fue el jefe Garcia ,si ahi en Villahormes ,tenia los jardines preciosos, yo los conoci años despues, ya despues de jubiladoahi vivio,por als estaciones donde paso sus jardines eran un primor, sobre todo en la estacion de Posada, preciosas estaban, claro eran de Economicos de Asturias. Un saludo

  2. Una pena que estén así. Y una pena que en vez de fomentar el transporte en tren se hubieran recortado líneas hace unos años. Al pie de la senda costera, todas las estaciones en pueblos de gran interés… Habría que fomentar el turismo patrimonial, cultural y de naturaleza… las rutas a pie y en bicicleta… ese turismo interesa para todo el año y no el turismo de sol y playa que dura dos meses (y la mitad ni hay sol). La pena es que no tengo yo tan claro que esos edificios sean de propiedad pública. Pero serían estupendas aulas de naturaleza, mini museos, lugares para talleres u otras actividades, se podrían alquilar para pequeñas empresas locales… y un montón de cosas más. Y el tren que en nuestro concejo es totalmente «tren mirador» es un gran recurso, pero sólo se piensa en él como servicio. Una pena.

  3. qué razón tienes; qué pena ver el abandono de estos edificios. Mi niñez está ligada a la estación de Ceceda por la que pasábamos para ir a casa de mi güela y en la que estaba de «jefa» una mujer…
    ¡en los años 50!.
    Era un edificio pequeño, pero muy coqueto y por un error lo fotografió un avión o avioneta como elemento a derruir y así desapareció, ahora hay un apeadero de lo más vulgar.

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