“Ya huele a ramascu”

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“Ya huele a ramascu”. Cuando alguien en Celorio dice esta frasen es un síntoma inequívoco de que ya se acerca la fiesta de ‘La Hoguera’, aunque también hay quien lo dice en pleno enero y se interpreta que hay ganas de hablar de ello, y automáticamente se improvisa una tertulia que puede durar horas y horas, dependiendo de quienes sean los contertulios y de lo ‘perfumados’ que tengan los gaznates.

Ponerse a hablar de ‘La Hoguera’ abarca muchos aspectos relacionados con ese día, es como querer arreglar el mundo, un torrente de ideas que salen de unas y otras bocas, lugares donde puede haber algún eucalipto ‘plantable’, que si hay que apretar los ‘jorquetos’, poner a remojo las cuerdas, que si hay que hacer esta cosa así o esta otra de otra manera… en fin, hasta las tantas dándole a la sin hueso, para que al final, y como manda la tradición, lo hagan todos los mismos y a última hora, que para eso somos españoles, pero eso sí, todo a la perfección.

Hablar de La Hoguera en Celorio (Hoguera con ‘h’, ni Joguera ni nada parecido, al menos en este pueblo) es hablar de la noche de los tiempos, que es donde se pierde su origen. Vamos a intentar poner luz a varias preguntas que siempre se hacen acerca de esta ancestral tradición, especialmente quienes vienen de fuera y ven este rito por primera vez.

¿Por qué se llama ‘Hoguera’?

Hay, al menos tres teorías con cierto fundamento. La primera es de origen Celta y se cree que el árbol se plantaba y que su ‘quima’ (copa) se dejaba con abundantes hojas, para en caso de invasión enemiga, se prendiese  fuego y desde cualquier parte del pueblo y alrededores fuesen divisadas las llamas y así avisar de que el enemigo estaba cerca.

La segunda, es mucho más reciente, y se cree que se llama así porque cuando se tiraba de su emplazamiento en La Plazuela, la vieja se quedaba con ella el cura para encender la hoguera de la chimenea de la Casa rectoral.

La tercera es que tras traer el árbol por todo el pueblo, se cortaba y se quemaba a imagen y semejanza de cómo actualmente sigue haciendo en Llanes el bando de la Magdalena.

¿Por qué se planta?

La mayoría de las teorías coinciden en que es una ofrenda a los dioses, (primero los celtas, más tarde la Iglesia Católica se lo apropió diciendo que para la Virgen o Santo de la parroquia de turno), aunque también hay quien sostiene que era un ritual de demostración de fuerza, hombría y técnica para impresionar a los pueblos vecinos plantando el árbol más alto que se hubiese encontrado en los montes de la parroquia, animados por el tambor, las panderetas y las voces de las mujeres del pueblo que les entonan coplillas motivadoras:

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¿Por qué se planta un Eucaliptus?

Por una sencilla razón, actualmente es el árbol más alto y más recto que hay en los bosques de la zona. Antiguamente se plantaban chopos o incluso olmos, como dice el poeta llanisco Celso Amieva en uno de sus poemas, en el que habla de La Hoguera de Celorio:

Ya asoman, ya asoman, ya asoman los mozos.
En carro triunfal, abrumado de lauros, dos bueyes de gala transportan un olmo.
El olmo más alto, señor de los bosques verdes de Redondo.
Está en la plazuela del viejo convento congregando al pueblo feliz de Celorio.
Los mozos, febriles, desuncen los bueyes, excavan un hoyo, aprestan cordeles y ¡mano a la hoguera!
Los ancianos arriman el hombro.
Los americanos todos se arremangan.
Los veraneantes halan, sudorosos.
Hasta el señor cura les echa una mano.
Los rapaces rebizcan de gozo.
El árbol se yergue lenta, lentamente.
Se ponen de púrpura todos los rostros.
¡Hala por la cuerda!
¡Firmes los del tronco!
¡A la u…! ¡A la u…! ¡A la una!
¡Ya falta muy poco!

Como se puede observar, la esencia de la fiesta es la misma: plantar el árbol más grande que halla en la zona ¿Para qué? Depende de la época en que se hiciese esta pregunta, las respuestas serian diferentes, pero el fin es el mismo.

Desde la noche de los tiempos, todo lo relacionado con La Hoguera ha cambiado:

-Se plantaba, un chopo, después un olmo y actualmente un eucaliptus.

-Se ofrecía a los dioses, se utilizaba para avisar de la llegada del enemigo, después se ofrecía a la Virgen.

-Se dejaba la “quima” con hojas, después se añadió la bandera de España, mas adelante la de Asturias. También un año lució un lazo azul en señal de repulsa a ETA tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, la víspera de la fiesta de aquel año, e incluso el inolvidable Jesús Llaca Suances “Chucho el Quinto”, amarró con cinta americana unos “Power Rangers” hinchables que compró en uno de los puestos.

– Se usaban escaleras para ayudar a subir el árbol, evolucionando a los actuales “jorquetos” de madera de acacia y trinchadores de hierro galvanizado.

-Amarraban las cuerdas “Paco el de Romano”, después Esteban Llaca “Esteban el Paxeru” y ahora José Carlos Lledías, cuerdas las cuales se amarran con nudos, y se desamarran desde abajo, dando vueltas a las sogas hasta que caen al suelo.

-Se bajaba La Hoguera a hombros primero, después sobre un tiro de las vacas “Josca” y “Tasuga” de Esteban Llaca (otra vez), las carrocetas de Pepe Martino, Antonio Álvarez “Antonio el de Rosalía”, Antonio Llaca, “El chicu de Nueva”, José Eloy “el del Geo”, Fernando Llera, y alguno más que me estoy olvidando seguro.

Todo esto ha cambiado con la evolución de los tiempos, pero siempre permanece la esencia de la fiesta, para que todos, después de plantar La Hoguera, digamos lo que decía Celso Amieva, al verla en La Plazuela:

Ya, ya canta victoria la gaita.
Las multicolores mocinas, en corro de típicos trajes y de panderetas, tributan al árbol los ritos folklóricos.
Ya, ya el índice audaz de la raza,
su raíz entre los siglos del polvo
y sobre las nubes su airón s
iempre verde bautizado con sidra de oro,
aclamado por locas campanas,
por los voladores que estállanle en torno,
por el aleluya que entona el gaitero,
por las mozas que cantan a coro,
por la rapazada que al tronco se abraza,
por el juvenil ijujú victorioso,
¡enhiesto se eleva como hace mil años,
Como en los primeros días de Celorio!

1 Comentario

  1. Estupendo y bien documentado articulo. Gracias. Pero tengo que dar otros nombres que he visto desde que era pequeña subiendo la Hoguera… Tu padre Dorin, Carlos Alvarez, Julio el de los Nogales , Cao Delgado y Felix Cantero. No faltaban nunca junto con los que tu nombraste y seguro que se nos olvida alguno mas.

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