El Castru de las Gaviotas, conexiones

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Siluetas Mágicas
Siluetas Mágicas

Una tarde o una mañana cualquiera, me da igual la fecha y la estación, salgo de Llanes dirección Oviedo y, después de pasar San Antolín, veo mi salida a mano derecha. Paso Villahormes y sigo dirección Hontoria, a la altura del palacio de Espriella, me desvío a la derecha hacia la playa de la Huelga, dejando atrás la ermita de Santa Eulalia.

Ahora respiro hondo, me relajo, el momento lo merece, estoy en una de las zonas más bellas de la costa llanisca, enfrente del Castru de las Gaviotas, justo encima de la Playa de la Huelga, al lado de la desembocadura al mar del Río San Cecilio, o San Tecilio.

Esculturas del Cantábrico
Esculturas del Cantábrico

Relajado, ajeno a todo tipo de ruidos salvo los cantos de las aves de la zona y la fuerza de la mar, acompaño al Castru a hacer frente a sus marejadas, acompaño a las gaviotas en sus idas y venidas, acompaño a las mareas que entran y salen de la Canalina, y se me ocurre un plan inmejorable: acompañar al Castru, al Río y a la Playa durante uno de sus infinitos amaneceres.

El poeta es el médium
de la Naturaleza
que explica su grandeza
por medio de palabras.”

La costa también duerme
La costa también duerme

Versos de Federico García Lorca… Contemplando el amanecer en el Castru de las Gaviotas, seguro que a cualquier genio como él se le hubieran ocurrido miles de poemas, miles de combinaciones de palabras que adquirirían un sentido mágico gracias a su privilegiada mente, a los demás mortales se nos ocurren cosas más simples pero llenas de emoción, una emoción impregnada de la brisa de la costa cantábrica.

El arco del albaEl arco del alba
El arco del alba

En una zona tan bella y tranquila, la mar me susurra, me anima a que disfrute del momento, son las seis de la mañana y solo se escucha y siente su fuerza, que Lorca nos perdone pero aquí sobran las palabras. Las nubes, en un cielo cada vez más azul, se empiezan a teñir de rojo, dibujando formas de uñas, como si la naturaleza quisiera poder tocar el momento, ese mágico momento en que comienza a aparecer el sol, nunca me podré acostumbrar…

El ojo de Dios
El ojo de Dios

En ese mismo instante las gaviotas se ponen nerviosas y comienzan a volar en redondo en torno al Castru, me pregunto que se les puede pasar por la cabeza, quizá no sea nada, quizá sea solo su instinto, o quizá vuelen gozosas de disfrutar del mismo momento que a mi me vuelve a dejar enamorado de esta zona, de esta costa, de esta mar, de la Playa de la Huelga, del Castru de las Gaviotas y de este silencio, mi tan ansiado silencio.

La protagonista
La protagonista
Bajo el sol
Bajo el sol
Sobreviviendo
Sobreviviendo
La naturaleza dispuesta
La naturaleza dispuesta

Parafraseando a Lorca:

Como en el horizonte
Descanso las miradas.
Dejaría en esta realidad
Esta, ¡toda mi alma!

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Web – Rodrigo Núñez Buj

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