Halladas nuevas pinturas Magdalenienses en la Cueva de la Loja

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La Cueva de la Loja, en Peñamellera Baja, en cuyo interior se conservan unas de las manifestaciones del arte rupestre más tardío, ha dado un nuevo tesoro. El guía de la caverna, Óscar Sánchez Gómez, ha descubierto un nuevo grabado que «parece ser una cierva» correspondiente «al último período del Paleolítico Superior», el Magdaleniense (14500 a 15000 años de antigüedad según los investigadores). La misma época en la que se han catalogado el resto de grabados de la gruta.

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La Loja, ubicada en el pueblo de El Mazu, a escasos dos kilómetros de Panes, conserva en buenas condiciones «un conjunto de grabados magistral, por su técnica, por los detalles, como la reproducción de las pezuñas de los animales o por la disposición sobre la roca y el destacado color claro de los contornos de las figuras sobre el tono oscuro debido a la capa de manganeso de la roca».

Según el Inventario Arqueológico de las Peñamelleras (realizado por Vicente Rodríguez Otero en 1990) y tal como recoge la web del Ayuntamiento «hay cerca de veinte yacimientos prehistóricos, estando muchos localizados en cuevas. De todos ellos, dos ofrecen restos de arte rupestre paleolítico: la cueva de Subores (en Bores) con unos simples trazos digitales sobre la endeble superficie arcillosa de la pared -macarroni- y la de La Loja». Ésta «de unos 100 metros de longitud, se encuentra en la cuenca baja del río Deva» y su parte más interesante «no es el yacimiento arqueológico (en 1929 realizó excavaciones en ella el Conde de la Vega del Sella con parcos resultados), sino el arte rupestre paleolítico que contiene».

Los libros recogen los detalles de la historia que se cobija en esta pequeña cueva peñamellerana. «Destaca un signo de color rojo, compuesto por tres bandas transversales, localizado en el vestíbulo; y el panel principal de grabados, formado por seis animales (un caballo y cinco bóvidos) y un signo en forma de aspa. Estas figuras, que están trazadas sobre una capa oscura de manganeso (a unos 4 metros de altura sobre el suelo y a 50 metros de la entrada) se adscriben al último momento del Paleolítico Superior: el Magdaleniense».

 

La Cueva de la Loja se descubrió en el año 1908, fue de hecho una de las primeras descubiertas. Las publicaciones realizadas tres años después, en 1911, «hicieron a La Loja acreedora del reconocimiento internacional».

Actualmente Óscar Sánchez Gómez guía a los visitantes durante Semana Santa y Verano, fechas en las que la Cueva está abierta al público con entradas limitadas que se ponen a la venta en el Museo de los Bolos de Asturias, donde se ubica la oficina de Turismo de Peñamellera Baja, en Panes.

 

Fotos de Nel Melero

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