Rincones secretos XXV

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Salimos de Llanes por la carretera N-634, pasamos San Roque del Acebal y cogemos la carretera hacia Purón, son unos 4 kilómetros, pero la carreta es tan estrecha y con unas cunetas tan altas que hay que ir con mucha precaución y tener la suerte de no cruzarte con ningún coche.

Purón y sus casonas de indianos lo dejamos para visitar otro día con más tiempo. Ahora seguimos hasta un cruce a la izquierda en el que está la señal que nos indica «Nacimiento del río Purón». Seguimos por esta carreterina pegados al río hasta llegar a un puente que pasamos para aparcar al lado del bar-albergue. Desde aquí seguimos caminando por una ancha pista que da servicio a la piscifactoría que encontraremos casi al final.

Aunque todavía no empezaron las lluvias y el río baja con poca agua, podemos ver una cascada que se forma entre unas rocas rojizas, cubiertas de musgos.

Las aguas son límpidas, transparentes, da la sensación de que las piedras están al aire y tenemos la suerte de poder fotografiar una trucha preciosa que estaba debajo del puente. Y a truchas debía de estar una garza enorme a la que asustamos con nuestra charla.

Al pasar al lado de unos castaños nos damos cuenta de que el aire ya tiró un montón de oricios, así que «apañamos» unas pocas para hacer un «magüestín», son enormes y muy sanas.

Enseguida se llega a la piscifactoría, hay un canal que toma el agua de una represa artificial que hicieron justo donde nace el río.

Este lugar es especial, hay unas cuantas surgencias que ahora todavía no echan agua y podemos pasar por encima de las rocas hasta llegar a ellas. Es increíble la cantidad de helechos de diversas variedades, los musgos que tapizan las rocas… En resumen, una vegetación exuberante.

Y un bosque de hayas que quizás sea el que se encuentra a menos altitud. El habitat de las hayas empieza a partir de los 1.000metros, llegando a los 1.700 e incluso a los 2000. En este caso, estarán más o menos a unos 40 metros sobre el nivel del mar, pero las condiciones de humedad de esa zona han hecho que puedan vivir perfectamente.

Este precioso rincón hay que volver a visitarlo cuando las lluvias llenen el río y las surgencias expulsen cascadas de agua. Recomendable sobre todo para ir con niños y enseñarles a disfrutar de la naturaleza.

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