La luna

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La luna, por estar llena de misterios, servirnos de pretexto para nuestras locuras y tener tantas obras artísticas de literatura, música y cine dedicadas a ella, siempre ha ejercido sobre mí una fascinación especial.

De muy cría, una de mis leyendas más demandada era aquella que narraba que un dios azteca conmovido por la generosidad de un conejo, lo levantó tan alto, tan alto, que su figura quedó estampada en luz y plata sobre la superficie de la luna. Entonces, no necesitaba imaginación, ni siquiera que la noche estuviera despejada, para ver la silueta del bondadoso animal saltando sobre nuestro satélite. También, creía “a pies juntillas”que el feldespato era una gota solidificada de luz de la luna.

Más tarde, mis lecturas favoritas tenían relación con el enigmático astro, así se me iba el tiempo en compañía de Julio Verne, al que consideraba un viajero en el tiempo, y sus célebres “De la Tierra a la Luna” y “Alrededor de la Luna; sumida en “La Historia Verdadera” de Luciano de Samosata, la obra inaugural de la ciencia ficción que desbordaba fantasía: vientos huracanados que llevaban a un barco a la luna, el encuentro de la tripulación con los cabalgabuitres (gendarmes de la frontera lunar), selenitas que bebían zumos de aire, la visita al palacio del Rey de origen griego, la guerra contra el Sol por la Estrella de la Mañana…

Además, “Moon River”, expresamente compuesta para que Audrey Hepburn la cantara en “Desayuno con Diamantes”; “Fly me to the moon”, en la versión de Frank Sinatra, y desde luego los “Claro de Luna” de Beethoven y Debussy, figuran entre mi música predilecta.

Por sí no fuera suficiente, uno de mi poemas favoritos es “Canción del Pirata” del romántico José de Espronceda.

Todo lo anterior viene a cuento porque el pasado 16 de octubre, al coincidir la luna llena y el momento en que ésta se encuentra más cerca de la tierra, justamente al anochecer, dejando poco espacio a la oscuridad, se pudo apreciar en el horizonte una luna muy grande y luminosa. Luego, a medida que subía al cielo comenzó a brillar con luz trémula sobre la superficie del mar, como si de una farola del firmamento se tratara.

Quien no haya podido contemplar este espectáculo, que se viene en llamar Superluna, que esté tranquilo, pues el fenómeno astronómico se repetirá el 14 de noviembre, y al parecer será más llamativo. Tal vez hasta el perseguido, pero libre y temido, Pirata de Esproceda nos acompañe a ver la luna en el mar rielar.

Maiche Perela Beaumont

3 Comentarios

  1. Do de el odioso corrector dice Michel, yo quiero decir Maiche Perela Beaumont por supuesto.

  2. Felicidades a todo el equipo que hacéis Diario del Oriente por valiente tes y por cumplir una necesidad social imprescindible dile desde que cerró el Oriente.
    Me ha encantado el artículo de Michel por bueno y encantador , por bien escrito y porque Michel es adorable desde chiquitina.

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