En un rincón de Peloño

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Iremos a San Juan de Beleño para ir hacia Viegu y desviarnos hacia Les Bedules, hay señalización en todos los cruces.

Somos conscientes de que cada vez es más difícil encontrar lugares especiales en los que no haya una multitud de personas visitándolos, véase Los Lagos de Covadonga, las playas del Oriente, la zona de los Bufones cuando hay marejadas… Incluso en lugares a los que cuesta llegar como la Vega de Urriellu hay una romería los días de verano.

Pero no desesperemos: «Siempre nos quedará… Ponga».

Tenemos donde elegir, el Cordal de Ponga ofrece cumbres nada fáciles como el Tiatordos o más llevaderas como el Rasu, el Recuencu o las famosas Peñas Ten y Pileñes.

Otra opción si no se quiere subir montañas es dedicarse a pasear por el bosque de Peloño, inmenso bosque de hayas, una de las mayores manchas de Europa. Desde Les Bedules sale una pista por la que iremos hasta un cruce a mano derecha por el que seguiremos hasta llegar a una majada, la de Les Llampes, con una pradería que en su día tuvo unas cuantas cabañas yhoy día quedan las ruinas de algunas. Llaman la atención «les llábanes» que usaban para techarlas.

Desde esta majada se accede al Rasu y al Recuencu (1.615 metros) y se puede disfrutar de un bosque muy especial. Se trata de un bosque de acebos enormes, con troncos retorcidos. Si entras en él un día con niebla te sientes transportado a los tiempos en los que en las cocinas se asaban castañas y los abuelos contaban cuentos de bosques misteriosos en los que te podías encontrar con personajes y animales de lo más extraño.

En el bosque hay silencio, soledad y una sensación de estar fuera del tiempo. La belleza del entorno hará de este lugar un rincón inolvidable.

Al regreso disfrutaremos de les fayes que en otoño se nos muestran en todo su esplendor.

Imágenes, Sol Caso y Paco Calzado

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