El Sella y el deshielo

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Asturias es una región de ríos de corto recorrido y cauces pequeños comparados con los que recorren la meseta.

Son ríos, sin embargo, llenos de vida.

En un rincón del Oriente tenemos  un ejemplo: el Sella, con la pesca de la trucha o del salmón y desde hace unos cuantos años con el turismo de las canoas.

Hoy nos fijaremos en la zona del Alto Sella. Desde su nacimiento en el puerto del Pontón, en la fuente del Infiernu, el río va descendiendo acaparando las aguas de los pequeños arroyos que se forman en las montañas de los alrededores.

En ciertas épocas, el río se transforma. De un cauce pausado y pequeño, pasa a ser un río ruidoso, arrollador, con rincones que nos dejan maravillados.

Hay nieve en los montes y si llueve o viene el viento del sur esa nieve se transforma en esas aguas que irán a parar al Dobra, al Ponga y a otros pequeños ríos que desembocarán en el Sella.

Desde los pueblos ribereños como Santillán, Cañu o Tornín nos podemos acercar y cruzarlo por puentes colgantes, recorrer las orillas sobre las piedras gastadas, redondeadas por el efecto de esas aguas turbulentas que nos ensordecen. Y disfrutar de ese color verde que nos hará volver una y otra vez a pisar sus orillas.

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