Las doce uvas

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1833

No participo en la tradición Navideña de tomar uvas en Nochevieja, que no sé si son doce por las campanadas o los meses del año o por ambas cosas. Ni tan siquiera la practiqué cuando recibimos el nuevo siglo. Y no es que me disgusten las uvas, esas bayas tan repletas de vitaminas, antioxidantes y minerales, la razón radica en que nunca fui capaz de comerlas una a una al son de las campanadas, de tragar 12 uvas en 12 segundos. Las veces que lo intenté al llegar a la tercera perdía el ritmo, así que para evitar que abril se quedara fuera y me sobraran por lo menos noviembre y diciembre, opté hace tiempo por no sumarme a ese ritual. Necesitaría, para salir airosa de ese trance, un tiempo de descuento del año viejo.

Creía que esa costumbre databa de principios de siglo XX, concretamente de 1909, ya que había escuchado que en ese año unos agricultores del Levante español tuvieron un excedente de uvas y con el objeto de sacar al mercado la producción, inventaron las famosas uvas de la suerte.

Sin embargo, aunque el marketing de los vinicultores murcianos y alicantinos sirvió para consolidar la ingesta de uvas en la última noche del año, el precedente se remonta a 1882.

Cuentan que el alcalde de Madrid, en aquella época José Abascal y Carredano, dictó un bando por el que imponía una cuota de un duro a todos los que quisieran ir a recibir a los Reyes Magos. Esa tasa impidió al pueblo madrileño la celebración de un fiesta en la que se aprovechaba para beber y montar juerga y en la que era típico engañar a los forasteros recién llegados a la Villa, a los que hacían creer, con la ayuda del personal del orden que participaba en la trama, que había que ir a buscar en la madrugada del 5 de enero las monedas y riquezas que los magos de Oriente iban dejando a su paso.

Ello provocó que un grupo de madrileños, molestos al verse privados de una fiesta en la que se permitía casi todo, junto con la moda de las familias acomodadas, importada de Francia, que consistía en beber champán acompañado de uvas en Navidad, decidiera vengarse y al mismo tiempo satirizar a la burguesía acudiendo a la Puerta del Sol a tomar uvas al compás de las campanadas. A partir de ese momento se empezó a popularizar por toda España e Hispanoamérica la tradición de las doce uvas.

Uvas, uvas, incluyendo las del título, suman doce.

¡FELIZ AÑO NUEVO !

Artículo escrito en El Oriente de Asturias, el día 31 de diciembre de 2012
Maiche Perela Beaumont
Fotografía: Valentín Orejas

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