La magia de Melchor, Gaspar y Baltasar despierta la ilusión

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No hay nada comparable a la ilusión que se ve en los ojos de un niño. Nada tan especial como ver creer en la magia y pensar que, en una noche, todo desaparece alrededor y los únicos pensamientos de los más pequeños están volando en camello, en carrozas de colores, en un mundo lleno de fantasías que, por un día, se convierten en reales.

La noche de Reyes repartió ayer en el Oriente de Asturias cientos de toneladas de sonrisas, de brillo en las miradas y de incontables deseos. Melchor, Gaspar y Baltasar, llegaron cansados desde tierras muy lejanas, a ritmo de gaitas y tambores, de trompetas y pasos de formaciones de romanos que abrían paso allá donde llegaban.

No hubo rincón en la comarca que no vibrara a la llegada de sus Majestades, que no adorara al niño Jesús y que no sintiera, muy de cerca, el calor de los pastores, los hebreos y los pajes que se acercaron para formar la comitiva de los Reyes Magos.

Guiados por la Estrella que brillaba llegaron a Belén para cumplir con su Historia.

En Panes, un majestuoso inmueble, blanco e imponente, aguardaba a los Magos, que acudían a reunirse con el Rey de Judea, en el Castillo de Herodes, en la misma noche en la que nombraron, en Siejo, al Rey de los Judíos, a Jesús de Nazaret, que formaba un portal de Belén viviente en el portal de la iglesia. Un desfile formado por una comitiva de más de cien personas, condujo a los Reyes desde el colegio Jovellanos hasta el Castillo alumbrado por antorchas, en un acto bíblico que atrae a la capital peñamellerana a cientos de personas.

Eran miles las que acudieron a Llanes, donde un séquito de dos centenares de personas, guiaron por toda la travesía a Melchor, Gaspar y Baltasar, que llegaron en carrozas nuevas, sentados en lujosos sillones rojos, y acompañados por decenas de pajes que les ayudaban en su labor de tirar caramelos.

Hubo caballos, cuadrigas y aurigas, romanos que con antorchas de fuego iluminaban y marcaban paso firme por la cabalgata. Abrían paso al Príncipe Aliatar y a los pastores, que en carrozas de ladrillo y adobe, llegaron desde Belén para visitar a los más pequeños de Llanes.

Pero si hubo un momento especial, fue aquel en el que los tres reyes descendieron de sus carrozas frente al Ayuntamiento para adorar al niño Jesús que les esperaba en el portal. Por primera vez, un Belén Viviente recibía a los Magos en su entrada en el edificio Consistorial. Tras la adoración, y la entrega del oro, el incienso y la mirra, acudieron a su cita con la multitud para dirigirse a ella desde el balcón.

Melchor fue el encargado de hablar por los tres. Y recordó que “allí donde nosotros vivimos hay un mundo lleno de magia. Por eso podemos veros durante todo el año. Estéis donde estéis, sabemos todo lo que hacéis, y también lo que no hacéis. Sabemos que Mateo no ha hecho sus deberes. Que Marieta no le ha dejado a su amiga Celia las pinturas. Que Leo no quiere comer verdura. Y que Pablo no quiere dormir sin su trapo de color azul. Sabemos también que Paula no deja a sus abuelos le pongan las zapatillas. Que Diego a veces llora mucho porque quiere estar todo el tiempo en el parque. Que Manuel no para de saltar en el sofá. Que Nerea tendrá que cuidar a su hermano cuando llegue. Y que Carlota sigue llevando hasta dos chupetes. Sabemos todo de todos”.

Aplausos, miradas de ilusión, y magia, mucha magia para despedirles y encontrarse, un poco más adelante, en la basílica, donde los Reyes recibieron a todos los niños que pasaron por allí. Hubo conversaciones, promesas y peticiones. Hubo entrega de chupetes y consejos reales para que, lo que resta de año, todos obedezcan.

Y así, la estampa se repitió en distintos pueblos y concejos de la comarca donde Melchor, Gaspar y Baltasar sembraron un interminable camino de fascinación que hoy aún continúa y que a estas horas ya se ha transformado en regalos que los más pequeños deseaban con toda su fuerza. Un año más, los Reyes Magos, que a veces son tres, otras dos y a veces tan sólo uno, crearon un mundo en el que todos, grandes y pequeños, vuelven a ser niños de nuevo.

 

Fotos Cabalgata de Llanes, Sol Caso

Foto principal, Norberto Cabeza

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