Sobre los castros de Poo y Stonehenge

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El Stonehenge de la costa verde
El Stonehenge de la costa verde

Sobre los castros de Poo y Stonehenge

Esta disposición de los castros de Poo en modo reunión me apasiona, parece que cuando estás llegando una voz que sale de su interior dice: “¡Silencio, no es tolerable que se nos moleste!”… Como persona educada y cívica que soy lo cumplo, y me dedico a buscar mil ángulos entre las rocas para ver cual es la mejor forma de cubrir en silencio, con un gran reportaje, esta reunión tan importante. Todo el escenario confiere a la zona un halo de misterio, el silencio lo potencia, las vibraciones que provoca la mar rompiendo contra el acantilado no se consideran ruido sino melodías, al igual que los cantos de las gaviotas y los cormoranes que habitan en la zona. Las alteraciones sonoras humanas son las que no están admitidas, me gusta.

Castros de Poo
Donde duermen las gaviotas

Intuyo lo importante de la reunión pero desconozco su contenido, ¿se está realizando algún tipo de observación astronómica?, ¿algún rito oculto de alguna religión?, ¿son gigantes petrificados dentro de las rocas los que alzan su voz?… misterios por los que llego a crear una relación entre los castros de Poo y Stonehenge.

– ¿Así qué ves una relación entre los castros de un pueblo de la costa de Llanes y un monumento megalítico de finales del Neolítico? decídmelo vosotros… estos castros forman un círculo mágico, al igual que Stonehenge; y no tenemos ni idea del por qué de dicha situación, como en Stonehenge; ¿podría ser la naturaleza quien sabiamente los ha dispuesto así?, ¿o podría ser el mago más famoso de la historia europea, Merlín, quien controlando a la misma naturaleza creyó oportuno situar a los castros de Poo de esta forma?, existe una creencia popular que proclama que Merlín fue el creador de Stonehenge…

Reunión en la mar
Reunión en la mar

Gracias a Merlín o gracias a las inescrutables fuerzas de la naturaleza la disposición de los castros de Poo es un poema en si mismo, caminar por la senda costera y empezar a estremecerse al ver su cara este; pasar al lado de sus acantilados, acompañados por ruido del viento, viendo su cara sur; y llegar hasta las inmediaciones de la playa de Poo, observando como los castros, una vez confían en nosotros, nos ofrecen formar parte de su mundo entrando a través de su cara oeste es totalmente cautivador. La voz que se escucha ahora es mucho más amable: “¡Te hemos dejado llegar hasta nuestro corazón, con el fin que puedas llegar a entenderlo!”.

El recorrido reflejado en el último párrafo me hace aproximarme a la respuesta sobre el contenido de la reunión. Cerca del solsticio de verano, con el astro rey en su punto más alto en el firmamento y los días más largos en la costa verde, el sol del atardecer entra de lleno en los castros, sin obstáculos, ofreciendo con la mayor intensidad posible su calor al círculo mágico. Minutos antes de ponerse el sol, los castros parecen arder. A principios de año, los castros dejar pasar una cantidad determinada de rayos solares al centro del círculo, todo perfectamente calculado. Así que me inclino a pensar que las reuniones son de índole astronómica, la difusa línea entre la noche y el día ya no tiene ningún misterio. En mi recorrido de este a oeste por los castros he podido darme cuenta de la sabiduría que se desprende del círculo y de las personas que eternamente están allí presentes, analizando de forma majestuosa la órbita de nuestro planeta en relación al sol… al igual que algunas teorías sobre Stonehenge.

La hora mágica
La hora mágica

El islote castro Pelado se encuentra al oeste de los castros de Poo. Se trata de una especie de filtro usado por los castros como protección. Pero “castro Pelado” no me parece un nombre que acompañe mucho el misticismo de la zona, así que en estas líneas y en mi archivo lo he rebautizado como “Phalacrocorax site” que tiene un toque mucho más cercano al que busco, tranquilidad máxima para no perturbar a los participantes en el círculo mágico que existe a pocos metros, gracias a su labor y la de sus habitantes (gaviotas y cormorantes), a los que la naturaleza, en una sabía decisión, “ha colocado” en este sitio dándoles casa, comida y diversión a tiempo completo, con el único fin de ser los guardianes de sus secretos astronómicos. Al verlos, pensamos que vuelan sin sentido de roca en roca… pero como en casi todo lo referente a la naturaleza, no podemos estar más equivocados…

phalacrocorax
Phalacrocorax site

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