La Torre de Noriega

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En un alto, al pie de la Sierra del Cuera, dominando los paisajes entre las montañas del Valle Oscuro y el mar Cantábrico, se erige una peculiar silueta de cuatro alturas y azotea con remate almenado, se trata de la vetusta Torre de Noriega.

No se puede precisar la fecha de edificación del sobrio torreón de mampostería y sillarejo, que contó con puente levadizo y foso. Se baraja una posible cronología de finales del siglo XIV o principios del XV, siendo las construcciones que la envuelven por todos los vientos a excepción del norte, así como la capilla, adosada al lado occidental, y la casona levantado al sur, más modernas. Su retroacción a la época de Pelayo carece de crédito, aunque hay fuentes que afirman que en ese mismo lugar los árabes habían levantado una fortaleza infranqueable en el siglo VIII.

De ser cierta la anterior fortificación, tendría algún fundamento la leyenda de Adosinda y Munuza. Esa narración popular difundida por tradición contaba que el gobernador árabe de Gijón, hombre aventurero y curtido en mil batallas, en una visita al oriente de Asturias se prendó de una joven de tez blanca como la leche y cabellos rojizos que cantaba en la ribera del Sella, y que resultó ser la hermana de Pelayo. Éste, tutor de Adosinda, no veía con buenos ojos la boda con el musulmán, así que Munuza, haciendo uso de su posición, se deshizo del noble asturiano enviándolo a entregar tributos a Andalucía. Entonces, aprovechando el largo viaje de su futuro cuñado, se casó con la joven. A la vuelta, Pelayo montó en cólera y los enamorados se vieron obligados a huir, y acabaron refugiándose en una torre, que no fue otra que la de Noriega.

Orillando las historias y secretos que guarda, desde hace tiempo, la que se considera una de las construcciones de arquitectura militar medieval más destacada de Asturias, parece el escenario de una película de terror, las hiedras trepan descontroladas y a sus anchas por los muros, enormes grietas recorren sus paramentos tanto interiores como exteriores y hasta una encina crece entre sus almenas.

Es bien conocida la preocupación del Ayuntamiento de Ribadedeva y la desolación de los vecinos de ese concejo ante la ruina progresiva de la histórica estructura de titularidad privada, que los ha llevado en los últimos años a muchas y variadas iniciativas para su restauración, ninguna de las cuales ha cristalizado.

Esperemos que la obtención este pasado verano de la categoría de Bien de Interés Cultural sea el paso definitivo para iniciar la reconquista de la Torre de Noriega.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

1 Comentario

  1. Interesante historia, me llamo David Noriega, mis antepasados llegaron a Guatemala, desde México, hay apenas un relato comprobado de una señora de apellido Noriega que llegó a Guatemala a mediados del siglo XVI procedente de España, otros más se desperdigaron por la «Nueva España». Saludos.

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