Los ecologistas se oponen a que Ponga sea Reserva de la Biosfera

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Ponga. Archivo

Las organizaciones ecologistas Anadel, Meles, Apadat, Colectivo Azalfaro, Geca, Grefa, Signatus, Llobu, Somos Manada y Fapas, han manifestado su oposición a que Ponga sea declarado Reserva de la Biosfera, tal como el Gobierno del Principado de Asturias comenzó a tramitar el pasado mes de enero. El rechazo ha sido rubricado en una solicitud enviada al director de Ciencias Ecológicas de la UNESCO, Han Qunli a quien recuerdan que «este territorio no puede ser declarado Reserva de la Biosfera únicamente por la belleza de sus paisajes».   

Han remitido también un informe en donde, dicen, «se pone en evidencia la carencia de valores de gestión medioambientales de este territorio en Asturias». En definitiva, apuntan, «la propuesta que el Gobierno Regional ha presentado ante el Organismo Autónomo de Parques Nacionales no se sostiene».

Según explican los ecologistas, «el Parque Natural de Ponga carece de méritos para ser declarado Reserva Mundial de la Biosfera» porque, entre otras cosas, «este territorio solamente mantiene una gestión administrativa ambiental vinculada a la caza, dado que a su vez es Reserva Regional de Caza del Principado de Asturias». El resto de valores ambientales del territorio, «adolecen de una gestión a la que le correspondería una Reserva de la Biosfera». 

La propuesta hecha por el Gobierno Regional de Asturias «es exclusivamente un maquillaje para ocultar la lamentable gestión de los recursos naturales de la región en los últimos años». El Parque Natural de Ponga, como el resto de Parques Naturales del Oriente de Asturias, afirman, «ha rechazado sistemáticamente el reforzamiento de la población de oso pardo, lo que ha llevado a la extinción de esta especie en el espacio protegido». 

«Que el Parque Natural de Ponga haya sido escenario del mayor fraude descubierto en Asturias vinculado a los daños del lobo y que en vez de corregir la situación, la Administración Regional haya apostado por la eliminación cruenta de esta especie, son ya de por sí elementos de valoración impropios de un reconocimiento a escala mundial», denuncian. No en vano, «las Reservas de la Biosfera son espacios que ostentan la más alta distinción de la UNESCO, en función de sus valores ambientales y su gestión, fundamentalmente basada en criterios científicos».

En la actualidad, «las Reservas de la Biosfera declaradas en Asturias incumplen flagrantemente los principios básicos por los que fueron declaradas por la UNESCO, ya que su gestión está totalmente condicionada por la caza indiscriminada, la ausencia de   información y la carencia estudios técnicos o científicos, la dependencia política local con intereses exclusivos en el cobro del canon cinegético, o el exterminio sin fundamento de especies de compleja ecología como es el lobo».   

 

 

 

 

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