Manuel San Román gana desde Chile el I Concurso de Microrrelatos de La Volandina

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Premiados edición 2017

El I Concurso de Microrrelatos de la asociación cultural La Volantina es internacional. El ganador de la primera edición ha sido Manuel San Román Noriega, un hombre nacido en Panes que reside en Chile con su familia desde hace más de una década. Y así, ha convertido esta novedosa iniciativa, nacida para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, en una cita con carácter internacional. Su texto, Manos del Norte, logró convencer al jurado.

Manuel San Román, aunque por motivos evidentes no acudió a recoger su premio, lo dedicó, igual que su relato, «a las mujeres de mi familia y a muchísimas mujeres del campo asturiano, que se esfuerzan a día a día para sacar un proyecto de vida adelante. Mis abuelas, mi madre, mis tías… Ellas son de alguna manera el hilo conductor de todos mis recuerdos y vivencias familiares, sin las cuales no tendría la memoria y el sentimiento para haber escrito estas humildes líneas» desde Santiago de Chile.

Ese sentimiento fue destacado por parte del jurado, que aseguró estar presente en los 24 textos que recibieron. Por ese motivo y «por el alto nivel de los relatos» los miembros del tribunal lo tuvieron complicado, tanto, que acabaron otorgando dos segundos premios, a Nales, de Noelia Ordieres, de Llanes; y a Colores contra el Maltrato, de Juan Carlos Pérez, de Sevilla. Hubo, además, dos menciones especiales, a Esther Martínez (Las Regueras), y su Manual para príncipes azules; y a Carmen Prieto (Córdoba) y su Historia de un sueño.

El tercer premio fue a parar a un texto escrito en asturiano, obra de Inaciu Galán, quien agradeció a La Volantina la puesta en marcha de este tipo e iniciativas que «si no fuera por la sociedad civil, muchas veces las Administraciones no ponen en marcha» encuentros con la cultura, con la creatividad y con el talento de muchas personas deseosas de participar de ellos.

Galán sí tuvo la ocasión de acudir a la cita, desarrollada en el Casino de Llanes, donde, antes del inicio de la entrega de premios, compartió una mesa redonda sobre las mujeres y, especialmente, sobre la violencia de género.

Mesa contra el maltrato

En ella participaron Alejandra Gutiérrez Sustacha, abogada y asesora jurídica en violencia de género; Begoña Collado y Mónica Balmori, presidenta y miembros de la Asociación; y dos personas del jurado, Olaya Romano y Juan Cigarría. Juntos pusieron de relieve, tras las vivencias de la letrada en casos reales, y locales, las necesidades y las carencias que pasan las mujeres maltratadas en lugares tan pequeños como la Comarca del Oriente de Asturias.  «Faltan medios» y conciencia. Porque «los hombres no pensamos que esto también es cosa nuestra», apuntó Galán. Y porque la sociedad acaba normalizando situaciones que no lo son, añadió Cigarría, quien lamentó que «la sociedad asume como normal el maltrato» que se sucede día a día y nos mantiene impasibles ante lo que oímos, «es nuestra derrota como personas», subrayó. Personas que no pensamos más allá de lo que sucede, como apuntó Romano, «después de la llamada al 016» por parte de las mujeres maltratadas para pedir auxilio y denunciar su situación.

Esa parte, la soledad, la incertidumbre y el miedo de «después», le correspondió narrarla a Gutiérrez Sustacha, quien detalló los avatares «tremendos» que una mujer que huye de su casa de madrugada porque va a ser agredida, o lo ha sido, tiene que superar un sinfín de barreras administrativas, de formularios interminables y asépticos, y encontrar, al tiempo, una casa de acogida y un psicólogo que le ayude a superar este trago de romper con su vida de un modo tan traumático. Esos medios a menudo están en el centro de la región, lejos de «esta periferia» donde también hay mujeres maltratadas, menores incluidas.

«La falta de coordinación» entre los actores administrativos implicados también se puso de relieve durante este debate, que implicó a varios miembros del público, estableciendo, juntos, una repulsa al maltrato hacia la mujer en donde se destacó la falta de empatía y los métodos tan fríos que se establecen en el protocolo tras la denuncia, dejando aun más vulnerables a las mujeres que llegan rotas, física y psicológicamente, a denunciar que están siendo maltratadas.

 

El relato ganador:

Manos del Norte

Siempre es la primera en levantarse. Tras un breve café, sus manos se activan y su mente motiva al resto de su cuerpo. Fuera llueve, aunque no importa; el campo y el ganado no se compadecen de una mujer mojada. Es esposa, hija, madre y, desde hace poco, abuela. Cuando sus manos descansan disfruta leyendo libros que narran vivencias que están fuera de su alcance. Esas manos atestiguan mil historias: peinaron hijos, atroparon yerba, ordeñaron vacas y secaron lágrimas. Hoy secan las suyas cuando recorren sus mejillas curtidas. Así bota recuerdos amargos y anhelos de proyectos que nunca pudieron ser. Después de rota se repone, como siempre entera y optimista, hasta la mañana siguiente. 

Manuel San Román Noriega

 

 

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