La Malatería

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Imagen, Valentín Orejas

Al extremo sur occidental del concejo de Llanes, se abre el fértil Valle de Ardisana, y en el interior de esa amplia parroquia se encuentra, asentada sobre suaves lomas, La Malatería. Este pueblo debe su origen y nombre a un hospital de leprosos que, a principios del siglo XVII, se fundó en aquel lugar, y que era una suerte de filial de la malatería de San Lázaro de Cañamal que existía, desde el siglo XII, en términos de San Roque del Acebal. Del antiguo establecimiento, que como todos los que se constituyeron para recoger y aliviar a los que padecían la terrible enfermedad, entonces incurable, contaba con posesiones y bienes propios, no queda nada a no ser la fuente llamada de Los Malatos. Lo que sí conserva La Malatería, en la parte alta, sobre lo que fue el cementerio, es una bonita y proporcionada capilla bajo la advocación de Santa María Magdalena, desde donde se van los ojos a las maravillosas vistas de los Picos de Europa, y luego a un tejo, que puede presumir de haber visto pasar el tiempo. A mí estos árboles, tan vinculados con las tradiciones populares, ritos y leyendas de Asturias, como la que relata que los guerreros astures se suicidaban con veneno de tejo antes de ser derrotados y caer en la esclavitud, me parecen un poco apesadumbrados y tristes. Aunque reconozco que siempre me ha llamado la atención que crezcan de arriba a abajo, como al revés, ya que desde los nódulos de sus ramas desciende una raíz interna que llega al suelo y genera un tronco nuevo.

La capilla de la Magdalena de la Malatería, como ocurre en muchos pueblos del Concejo, solo se abre una vez al año, y ese día no puede ser otro que el de la celebración de la festividad en honor de su patrona. Nunca he tenido la suerte de asistir, pero sé “de muy buena tinta” que esa fiesta es la demostración de que pocos vecinos unidos pueden hacer grandes cosas. También, me han contado que antes y después de la misa tiene lugar el denominado “desfile”, que consiste en que las aldeanas se van cruzando en zigzag.

Además, en La Malatería, al formar parte del Camín Encantáu, la senda que permite disfrutar del Valle y conocer la vistosa mitología de los bosques asturianos, repleta de trasgos, xanas y cuélebres, nos recibe “el hombre del sacu”, personaje del folclore infantil.

Desgraciadamente, esa talla de madera sufrió daños en los actos vandálicos que tuvieron lugar el pasado mes de diciembre.

Mientras dejaba atrás Ardisana, estuve buscando un calificativo para los que destrozan bienes de todos porque sí. Aún no lo he encontrado.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

1 Comentario

  1. Después de disfrutar del nuevo escrito de Maiche Perela sobre La Malatería, quisiera opinar sobre aquellos que han roto al Hombre del Sacu y al Pataricu, en el Camín Encatáu.
    “Tontos o faltos de inteligencia, calificativo para aquellos que sin reparos destrozan los bienes del común y no se dan cuenta que también son suyos. Es decir, y sin perdón, imbéciles”

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