Voluntarios dispuestos a tejer redes de solidaridad

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Las redes de solidaridad en la comarca no hacen más que crecer y potenciar lazos capaces de generar sinergias entre quienes desean ayudar y quienes necesitan ayuda. Con ese espíritu acogió ayer el pueblo de Alles una cita que aglutinó a más de un centenar de personas, pertenecientes todas a diferentes colectivos con un espíritu social. Acudieron al Aula de la Miel procedentes de toda la comarca convocados por las Redes de Asociaciones del Oriente de Asturias con motivo del 13º Encuentro Creando Redes de Solidaridad.

Y, entre otras cosas, diez asociaciones distintas acudieron a presentar sendos proyectos con el fin de conseguir parte de la financiación para poder ponerlo en marcha. Cada una de ellas hizo la presentación ante las demás. Y, después, entre todas, votaron quiénes debían ser las beneficiadas del dinero que aportan las entidades colaboradoras del Encuentro: El Prial, Coceder, Caja Rural, el Gobierno del Principado de Asturias, y los ayuntamientos de Peñamellera Alta, Peñamellera Baja, Ribadedeva y Piloña.

De la decena de iniciativas fueron cuatro las que consiguieron la mayor puntuación. La primera, la presentada por la Asociación de Fibromialgia y su proyecto Ayuda psicológica para enfermos y familiares; la segunda, la propuesta por la Asociación Tertulias en Llanes, y el proyecto Voluntarios contra la Soledad; la tercera lleva el nombre de Cotoya y es una idea de la Asociación El Patiu; y el cuarto proyecto está basado en la Inclusión social de personas con enfermedad mental del colectivo Afesa del Oriente.

Ayuda psicológica para enfermos de fibromialgia

Desde la Asociación de Fibromialgia no pueden evitar el dolor de su enfermedad, pero quieren paliar el daño moral que les produce esta afección. Por eso propusieron sumar a sus talleres «la ayuda profesional» de un psicólogo que a través de «terapias grupales» consigan atravesar «este camino tan demoledor» de las personas afectadas. Porque la fibromialgia es una enfermedad reumatológica, que se traduce en el dolor constante de los músculos y del tejido fibroso. Produce un dolor «que comienza y nunca sabes cuando termina», rigidez, fatiga y cansancio generalizado que lleva a quienes la padecen a «a veces no poder levantarse de la cama». Algunos sufren cefalea, molestias abdominales, entumecimiento, pérdida de fuerza y calambres en las extremidades. Hay personas que sobrellevan esta enfermedad «no demasiado conocida», pero hay otras que «dejan de ser activas en el trabajo, en la familia y en la sociedad» a causa de la misma. Éstos son quienes necesitan una ayuda moral para «no pensar en el suicidio» o, como ya ha sucedido, «quitarse la vida» cuando «a una edad temprana descubren que tendrán fibromialgia», y sus «tremendos» síntomas durante «el resto de sus días».

Voluntarios contra la Soledad

El segundo proyecto ganador se presentó desde el colectivo Tertulias en Llanes y su esencia está en «ayudar y ayudarnos». En enfocar todos los esfuerzos de los 21 voluntarios actuales que le dan forma en «los mayores o personas discapacitadas para que no sufran la soledad». Se dirigen, principalmente, a personas ingresadas en residencias, aunque están dispuestos a llegar a domicilios y allá donde reclamen sus servicios, consistentes en dar compañía. El próximo mes desembarcarán en Colunga y pronto acudirán a Gijón, donde hay diez personas interesadas en recibir este tipo de ayuda.

Un equipo formado por una psicóloga, una médico y un coordinador de voluntarios «trabajan para ocupar un poco de silencio con oídos y palabras». Los voluntarios no sólo pasan una entrevista para garantizar sus cualidades, sino que son formados para poder dar lo mejor de su labor dentro de proyectos.

En definitiva, «Voluntarios contra la Soledad» sirve «para promocionar una mejora en la calidad de vida de las personas mayores, que por su edad o circunstancias, requieren de la ayuda de voluntariado social para paliar su soledad o para realizar acompañamiento de diversa naturaleza, educar en el envejecimiento saludable mediante la realización de actividades, así como para favorecer el intercambio entre generaciones».

Cotoya, plantas con espinas que también dan flores

La Asociación El Patiu es, con probabilidad, uno de los colectivos que más contacto tiene con los adolescentes de la comarca. No en vano, sus acciones sociales están enfocadas al público juvenil y sus objetivos pasan por atajar a tiempo el riesgo de exclusión en el que están metidos los chavales de entre 4 y 18 años.

El proyecto presentado ayer en Alles eligió su nombre como una metáfora. «Las cotoyas son plantas con espinas que también florecen en primavera, y nosotros creemos que los adolescentes -conflictivos- también pueden florecer». Aunque para ver la parte más bonita «tenemos que ayudarles» con programas de este tipo que el sistema educativo de la región no contempla.

«Existen jóvenes de entre 12 y 16 años que van al Instituto y no son capaces de prestar atención. Tienen un perfil concreto, son menores absentistas, con familias desestructuradas, consumidores de drogas ilegales y con índices de delincuencia juvenil». El sistema educativo «les expulsa» y les envía a casa cuando cometen una infracción en el centro educativo. «Pueden estar en casa hasta un mes y medio» y, además, «reinciden». Ese tiempo en el que están en casa «sólo empeora» su perfil. Por eso, El Patiu quiere cubrir ese vacío educacional, acoger durante ese tiempo a los adolescentes y evitar «los delincuentes en potencia» con un programa que desarrollan en sus instalaciones de Posada, en un aula que ahora quieren equipar al efecto.

Inclusión social de personas con enfermedad mental

La Asociación de Familiares y Personas con Enfermedad Mental de Asturias (Afesa) quiere poner en marcha un proyecto que pasa por la inclusión social de personas con enfermedad mental. Tienen su sede en Arriondas y pretenden «mejorar la calidad de vida» y evitar «los estigmas sociales» para las personas que padecen la enfermedad.

El objeto es llevar a cabo una actividad de sensibilización, «elevar la autoestima» de los enfermos y defender sus derechos.

Afesa realiza su labor tres días a la semana de diez a dos de la tarde, «un tiempo en el que los chavales se obligan de algún modo a levantarse». Unos chavales que, a menudo, «tienen poco apoyo familiar» o incluso «viven solos». Durante ese tiempo participan en clases, atienden un huerto y ponen en práctica distintos talles como el de cocina.

Hacen falta voluntarios, porque usuarios ya hay 15, de 24 a 60 años, y la proyección es que este número aumente porque las necesidades existen.

Otros proyectos

Esos sólo fueron cuatro de los diez proyectos presentados, que no por ser menos valorados dejan de ser igual de importantes. Arte, un campamento para personas con necesidades, un taller de alfabetización digital, un foro teatro, un plan llamado Duende Musa o la transformación del centro social de Carreña de Cabrales fueron otras propuestas presentadas durante este encuentro.

Un encuentro que concluyó con una comida con nombre dulce, ‘Gastronomía de la miel’, y con sobremesa cultural, la visita guiada a las instalaciones para conocer los secretos de la miel de este Aula ubicada en el pueblo peñamellerano.

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