Poo, paraíso terrenal

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Desde el pueblo de Poo salimos rumbo a Celorio, por una senda bien marcada que tras pasar por el pequeño puente del río Vallina nos sube hacia la costa bordeando la pequeña ría medio escondida por enormes encinas. Desde lo alto veremos la playa custodiada por altos eucaliptos y hacia el este aparecen los islotes que son fuente de inspiración para poetas y escritores, para pintores y fotógrafos, para cualquiera con un mínimo de sensibilidad.

A la izquierda aparece la isla de la Almenada con su pequeña y coqueta playa a la que se puede acceder en bajamar. Seguiremos caminando por la senda que se estrecha antes de llegar a la playa de Portiellu, ya en Celoriu, con el enorme castru presidiéndola y de allí continuaremos hasta las ruinas de San Martín, espectacular atalaya hacia los Castros, la Isla, el Castru San Martín y a la pequeña y rocosa playa con una bajada un tanto comprometida. Más al oeste, Celoriu.

Suele haber muchos caminantes y si hablas con ellos, todos están de acuerdo en la belleza y espectacularidad de esta costa.

Pero Poo no sólo tiene mar y playa y costa. Si se toma alguno de los caminos que salen hacia el sur, dirección a Porrúa, y escoges alguna de las salidas a derecha o a  izquierda, aparecerán praderías hermosas con rebaños de ovejas, con cabañas salidas de cuentos de hadas, con robles antiguos y caminos que se adivinan entre las ramas de los ablanos. No hay más sonido que el de los cencerros y el canto de los pájaros.

Hay rincones que deben de parecerse a aquel primitivo y perdido paraíso terrenal.

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