Ophtalmoi y Oculus

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El ´San Pedro Apostol´con los oculos pointados en las amuras

-T: Buenos días a todos… ¿Qué miras con tanto interés Fernandín?

-F: Pues estaba mirando estas fotos antiguas de lanchas de Llanes, y veo que en casi todas ellas aparecen los óculos en sus amuras, unas veces pintados y otras en relieve.

-R: ¿Cómo ocúlo? Eso no lo decimos por aquí y además una ordinariez.

-F: ¡No home no! Ocúlo no, sino óculo, que es una palabra que proviene del latín oculus, y significa ojo

-R: ¡Ah!… ya me parecía a mí, con lo finu que tu eres…

-C: ¿Y a que viene todo eso, ya que las embarcaciones modernas, generalmente no los portan

-F: Pues veréis. Todos habéis visto pintados estos ojos en las amuras de proa de ciertos barcos, entre ellos los vuestros, por lo que la pregunta que enseguida nos viene a la mente es… ¿Por qué se han pintado, y de dónde viene esa costumbre?

La lancha ´Los 5 hermanos García´ con pequeños óculos en las amuras

Pues parece ser, que todo esto aparece en la antigua Mitologia egipcia, cuando se representan en sus pinturas al dios Hor-Hur (en griego Horus “El elevado”), con su ojo derecho diferente al izquierdo. El derecho lo hacían con colores calientes como oro, rojo, ocre vivo y naranja y el izquierdo con colores fríos como blanco, azul y negro porque uno representaba al Sol y el otro se relacionaba con la Luna.

– P: Pues tenía que estar guapín, el puntu esi.

La lancha ‘Virgen del Rosario’, con los oculos pintados en sus amuras.
Lancha ‘Virgen del_Pilar’ con los oculos pintados en sus amuras. (1973)

-F: Sigo. Según la Mitologia, cuando Hor-Hur creció, luchó contra su tío Seth para arrebatarle el poder, pero en uno de sus combates Shet le mutiló el ojo izquierdo, el lunar, el cual partió en mil pedazos y los escondió por todo Egipto, para desespero del vencido.
Pero héteme aquí, que como Horus era dios, tenía como primo al poderoso dios Dyehuty (en griego Thoth), dios de la sabiduría, la escritura, la música, los conjuros, el dominio de sueños, hechizos mágicos y símbolo de la Luna, el cual puso en la cuenca vacía el Udyat un ojo todopoderoso que todo lo podía ver además de otras cualidades mágicas, hasta tal punto, que este talismán acabó pintado en las amuras de los barcos tanto en el Nilo como en el Mediterráneo porque creían que los preservaría de los peligros que los humanos no lograba detectar, como una especie de mágico radar, y tanto creían en esa alegoría, que incluso también la pintaban en las palas de los remos.

Lo cierto es que era raro que un barco en el antiguo Mare Nostrum no los llevara y esa costumbre todavía la podemos observar en algunas embarcaciones menores.

Oculus en el mascarón de proa de un barco egipcio. Siglo III antes de Cristo.

Partiendo de la base, y que desde la oscuridad de los tiempos, la Mar fue un elemento desconocido, misterioso, fuente de posibles peligros, habitado por monstruos terribles, y cuya extensión se ignoraba, pero se creía que era tan inmensa que llegaba hasta la “Región de los Muertos” todo eso era un buen caldo de cultivo para el nacimiento de alienantes fábulas, tenebrosas leyendas y absurdas supersticiones que aún, y mira que han pasado siglos, perviven en nuestra memoria en general, y entre la gente de la Mar en particular.

Debido a todo esto, y ahora vamos a centrarnos solamente en lo que nos interesa, o sea, en las leyendas de la gente de la Mar, y según la mitología griega y posteriormente la romana, los marinos griegos en la antigüedad utilizaban amuletos para pedir protección en sus viajes y expediciones, principalmente a sus tres deidades, que consideraban las más poderosas, Poseidón (dios de los mares), Zeus (dios del trueno) y Hermes (dios de los viajeros).

Oculo en un barco de carga romano

-C: Estaba claro, que eran los dioses que más les interesaban para sus fines

-F: Así era, pero, aparte de las ayudas divinas que pudieran tener, ellos también tenían que poner mucho de su parte, “a Dios rogando y con el mazo dando”, por lo que todo esto lo resumieron en un ojo, del que esperaban les protegiera, viendo lo que ellos no podían ver, y así aparece, el llamado “opthalmoi” (ojo griego) sobre sus barcos, tanto en Grecia como en Anatolia, antes de la conquista turco-musulmana.

Se representa habitualmente como un abalorio con forma de gota aplanada unas veces, y de forma esférica como una bolita otras, donde hay un ojo al que se le atribuyen poderes o fuerzas sobrenaturales, como un adorno colgante hecho a mano, de cristal de colores, y se utiliza como un collar o una pulsera o un adjunto a los tobillos. Por lo general se compone de círculos concéntricos o con formas de gotas, combinándose desde dentro hacia fuera, el azul oscuro (o negro), azul claro, blanco y azul oscuro (de vez en cuando un círculo de borde amarillo/dorado) – y se refiere a veces como el ojo azul.

Trirreme griega, con sus grandes óculos en las amuras

Es muy común en Turquía y en Grecia (de allí que también se lo conozca como ojo griego) para la protección contra la influencia negativa de la envidia, tradicionalmente conocida como “mal de ojo”. Según la tradición, que se remonta a los tiempos del antiguo Egipto y Babilonia, los malos sentimientos del ser humano se proyectan a través de los ojos, pues estos son la parte más expresiva del cuerpo.

A nosotros nos ha llegado con el nombre de nazar, palabra que proveniente del idioma turco (nazar boncuğu), significa “abalorio del mal de ojo”. Por cierto yo tengo uno.

El óculo o ‘nazar’ en el punto de libro
El ‘nazar’ o óculo en el punto de libro

-R: ¿A si?… ¿De dónde lo sacaste?

-F: Pues verás, me lo regaló el capitán de una goleta turca, cogido con una cuerdina a “un punto de libro”

-R: Mira que bien.

-F: Para que esta vigilancia divina, tuviera más efectividad, estos antiguos nautas, empezaron a pintarlos o grabarlos en las amuras de sus naves, con el fin de que ellas mismas (no olvidemos que todos los barcos tienen alma, de lo que yo estoy convencido), fueran las que se protegieran avisando de los peligros que “veían”. Los griegos con sus grandes y blancos ophtalmoi clavados en el negro de sus cascos, al igual que los romanos con sus óculos sobre el rojo de los suyos, siguieron esta tradición que fue copiada por los árabes, yque fueron los encargados de llevar esta costumbre, a través de su Ruta de la Seda, a la India, y por las riberas asiáticas hasta la China, que fácilmente la adoptaron porque era muy práctico y sencillo pintar, o clavar dos ojos en las proas de sus barcos, para así escapar de los peligros que les pudieran acaecer en su constante lucha en la Mar.

Junco chino

Esta antiquísima costumbre se fue diluyendo en el tiempo, generación tras generación, quedando solamente plasmada en algunas embarcaciones menores, siendo el Mediterráneo, es donde se ven los más grandes y espectaculares, mientras en el Cantábrico, mucho más discretos, se pintan bajo la tapa de la regala, inclusive en el Golfo de Vizcaya, donde los barcos de pesca vascos usan, desde tiempo inmemorial un estilizado ojo, más conocido como “Begi-Ordeak” ó “Begijet”, en Euskera. Así que seguiremos viendo esas miradas mágicas de Horus en las brancas de algunos barcos aunque sus tripulantes no lo sepan.

Jabega malagueña con su óculo en forma de pez

-T: ¿Entonces por ahí podría venir el llamarle a las ventanas, ojos de buey?… ¿Por la forma que tienen?

Oculo en un junco chino.

-F: No es exactamente así, porque en este caso tiene más importancia la Arquitectura Naval, pero bueno, eso es otra historia, y lo que podemos hacer ahora, es ir a dar una vuelta hasta la Barra… ¿Os parece?

-C: Nos parece. Pero después volvemos aquí, a “La Casa el Mar”.

-R: Eso está hecho.

Hasta la vista

Fernando Suárez Cué

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