Llanestopía (Capítulo VI)

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Nota:
Lo que sigue es una historia de ficción. Cualquier semejanza con la realidad es pura coincidencia.

Estaba la Alcaldesa en Funciones pensando cual sería su primera decisión como tal cuando por la ventana abierta del despacho asomó la figura del Gurrión Xusticieru, el superhéroe local.

  • “¡Alcalde, PROGRAMA PRO…!”

Se quedó descolocado al descubrir la figura no del Muy Honorable (en Grado I) sino de la Honorable (en Grado II)

  • Ah, perdón, yo creí que era el despacho del Alcalde”
  • “ Sí, sí, pasa, pasa. El Alcalde está de vacaciones y yo soy ahora Alcaldesa en funciones. ¿Qué querías?”

Tras digerir la información durante un par de segundos el Gurrión Xusticieru clamó

  • ¡Alcaldesa en funciones, PROGRAMA PROGRAMA!”. 

Y salió volando.

Una vez superada la sorpresa, la Honorable (en Grado II) -ascendida provisionalmente a Muy Honorable (en Grado I)- decidió que su primera medida sería para con la plantilla municipal, un guiño hacia los trabajadores para que tuvieran claro cuan diferentes eran ella y el Muy Honorable: les reduciría el horario laboral una hora diaria mientras ella fuese Alcaldesa en funciones. Satisfecha con su decisión le pidió a la secretaria del Alcalde –ahora SU secretaria- que llamase al Concejal de Personal.

La reacción del Honorable (Adjunto, que no Unido) Concejal de Personal al comunicarle la Alcaldesa en funciones su decisión fue de sorpresa y cabreo

  • “¿Y el Alcalde sabe eso? ¿Está de acuerdo con premiar a esos que no hacen más que cambiar los cables de la mesa de mezclas para que no se nos oiga en los plenos y  llenarnos de cera las sillas para que resbalemos y no podamos sentarnos en ellas?”
  • “¡El Alcalde, el Alcalde. El Alcalde no está y ahora mando yo ¿estamos?! Anda venga, tontín, te dejo que redactes tú la comunicación y hasta que la firmes para que te lleves los elogios del personal. Para que veas lo poco que quiero yo figurar
  • Sí, y un cuernu. Tú lo que quieres es que luego cuando vuelva el Muy Honorable sea a mí al que cruja y no a ti. De eso nada, monada!”
  • “Tú lo has querido. Por rebelarte contra la Alcaldesa ahora mismo quedas destituido de todos tus cargos. Quiero hoy mismo totalmente libre el despacho. Cierra la puerta al salir

La boca abierta del Honorable (Adjunto que no Unido, aunque parecía que a partir de ahora menos Honorable y menos Adjunto que hasta entonces) mostraba su total sorpresa, de la que solo acertó a salir con un

  • “¡Ya verás cuando se lo diga al Muy Honorable!”

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