El Palacio de Labra

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Yendo de Nueva a Corao, por esa carretera de alta montaña que, de repente, como por arte de magia, en el alto del Torno se asoma al mar, al pasar por debajo de Labra, no nos pudimos resistir a visitarla.

Sabía que en ese pueblo, al que había ido solo una vez hace mucho tiempo, además de una Iglesia, bajo la advocación de San Bartolomé, de la que recordaba que su piedra oscura, apenas devastada, contrastaba con los sillares muy claros, y una Torre del siglo XVI bastante modificada; se encuentra el Palacio de Labra.

Ese tesoro de la arquitectura civil asturiana muy bien conservado y cuidado, consta de tres cuerpos, el central, más bajo, cuenta con un pórtico sustentado por columnas de piedra que soportan la preciosa galería de madera del primer piso; los laterales, una suerte de torres, cuentan con un escudo de armas cada una, en los que no falta el águila del apellido Soto y el Castillo y el halcón de los Posada.

Y es que, allá en los albores del siglo XIX, Don Felipe Soto Posada fue uno de sus propietarios. Este hombre de vasta cultura y elevada posición económica y social, a quien se describía como distinguidísimo en su trato, asturiano de nota, gran jinete, viajero empedernido y un músico consumado que llegó a dominar el violín, poseyendo nada menos que un stradivarius, el cual había pertenecido al Cardenal Inguanzo, gran amigo suyo; también era coleccionista de libros raros y objetos artísticos.

Junto a su hijo, Sebastián Soto Cortés, como su padre ferviente amante del arte y entusiasta arqueólogo, lograron una de las colecciones bibliográficas, arqueológicas y anticuarias más importantes del país.

Asimismo, había leído que ese fondo, tras el fallecimiento de Sebastián, en el año 1915, se conservó íntegramente hasta la enajenación del palacio, en los años 70, que se disgregó.

Afortunadamente, una parte la adquirió la Consejería de Cultura y algunos documentos se dejaron en depósito en el Archivo Histórico de Asturias.

De lo que no tenía idea, y resulta sorprendente por la coincidencia, es que el actual dueño del Palacio de Labra también colecciona arte, tratándose del propietario de los derechos de explotación de la colección de esculturas originales de Salvador Dalí, además de especialista en la obra de Picasso y descubridor de la tumba del rey Alfonso VI.

Si bien, lo más asombroso por lo inesperado, es que algunas de las esculturas del genial artista de Figueras se encuentran en el exterior del Palacio, entre los árboles de sus maravillosos jardines. Destacando la monumental pieza de bronce “homenaje a Newton”, que sujetando en una mano un péndulo con una bola que representa la gravedad, se eleva sobre el valle de Corao y frente al horizonte cerrado por Los Picos de Europa.

¡Extraordinario!

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Perela, me ha gustado tu escrito, primero por lo documentado que está, segundo por la pasión que le pones, y tercero, y para mi el mas importante, porque me he enterado de datos de los que no tenia ni la mas… ¡eso mismo!… mínima idea. Gracias y no aflojes.

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