¿Expulsan a las monjas de la residencia?

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Vergüenza y deshonor, que de bien nacidos es ser agradecidos

Si esto es como parece es un día muy triste para los llaniscos. Nuestro gobierno municipal comete una indignidad en nuestro nombre, que de bien nacidos es ser agradecidos. Los hermanos Sobrino sufragaron la fundación para que ningún vecino pasara sus últimos días en la indigencia. Siempre con las religiosas al servicio la cosa funcionó hasta que políticos sin escrúpulos utilizaron la fundación como su cortijo. Se hicieron con la gestión fomentando el clientelismo de los votos. Contrataban y contrataban. Poco importó que los resultados de explotación fueran más que deficitarios mientras las inversiones temporales de riesgo – especulación pura y dura- cubrían las pérdidas con beneficios extraordinarios.
Luego vino la crisis y la ruina de la fundación. ¿Van a culpar a las monjas?
Hemos traicionada la memoria de aquellos grandes hombres – como los hermanos Faustino y Nemesio Sobrino- que soñaron con una patria chica en la que ningún vecino muriera en la indigencia. Para mayor vergüenza de nosotros mismos ahora se pretende expulsar a nuestras hermanas religiosas.
Sin hablar, sin dialogar, sin proponer soluciones. Y lo que es peor, con felonía, sin dar la cara, sin dar papeles, sin dar la cara.
No deberíamos consentir que estas mujeres se vieran obligadas a marchar por la puerta de atrás. Estamos obligados a hacerles sentir todo el cariño de su gente, de nuestra gente, de sus vecinos. A ellas y a lo que han venido representando durante más de cien años. Repito: de bien nacidos es ser agradecidos.

Llegados a este punto, digo  yo: ¿Quién manda en Llanes? ¿Es que los vecinos hemos votado a “Podemos” para soportar tanta inquina antirreligiosa, tanto anticlericalismo, tanto odio a la empresa – ¿no nos llamó explotadores Marisa Elviro?- tanta obsesión guerracivilista, tanto “postureo” podemita? ¿Quién ganó las elecciones? ¿Quién puso al alcalde? Los vecinos, desde luego, no.
Juan Carlos, Marian: ¿qué habéis hecho, que estáis haciendo, con nuestros votos?

José Alberto Concha González

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