Fábula Llanisca de la Liebre y la Tortuga

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Hay una cosa –que a buen seguro alguien me puede explicar para así difuminar mis sospechas- que siempre me ha llamado la atención.

Se trata de los periodos mínimos para presentación de ofertas en caso de concurso u ofertas públicas.

La última se puede ver estos días en el Tablón de Anuncios del Ayuntamiento de Llanes. Al objeto de contratar a una empresa para podar el arbolado ornamental del municipio, nuestro Ayuntamiento abre un periodo de apenas 5 días naturales –es decir que si te pillan por en medio festivos estos también cuentan- para la presentación de ofertas.

Por ese trabajo –de 2 meses máximo- se podrían llega a pagar hasta 14.000 euros.

También se puede ver otra oferta de este tipo. Cara a crear una rampa de acceso a la escuela de Villanueva de Pría el periodo de presentación de ofertas es de 2 días hábiles.

Ahora ya no la he podido encontrar pero hace un par de días aún estaba, otra para en apenas 4 días presentar oferta para adecentar los espacios verdes del medio rural. No recuerdo si eran en torno a 30.000-40.000 del ala por 4 meses.

No estoy hablando de nada ilegal… creo. Sencillamente me llama la atención la extrema celeridad que las instituciones –en este caso el Ayuntamiento de Llanes- se toman para unas cosas mientras otras se mueren de asco meses y meses –incluso años- sin que nadie mire para ellas (ejemplo: el tristemente famoso reglamento de participación ciudadana que tarda como si fuéramos a ser los primeros en implantarlo… cuando ya existe en no pocos sitios y sería tan sencillo como ver donde funciona y adaptarlo).

Estos días tiene lugar otro caso que parece recurrente. El de la Biblioteca Municipal.

Este pasado verano resultó que al mismo tiempo, AL MISMO TIEMPO, cogieron vacaciones la titular que abre la biblioteca por las tardes y una trabajadora eventual que lo hacía por las mañanas. Al parecer nadie había previsto nada, así que se pasó una buena porrada de días el personal sin poder sacar ningún libro de la biblioteca… y menos mal que la persona que atiende el TeleCentro abría ella la Biblioteca para que quien quisiera pudiera al menos pasar a estudiar o a trabajar en la Biblioteca.

Ahora resulta que está de vacaciones la encargada de ese TeleCentro y la Biblioteca está cerrada a cal y canto por las mañanas…

O a alguien se le pasan las previsiones una y otra vez… o quizá todo sea culpa del malo malísimo Interventor Municipal.

En resumen, lo dicho: celeridades relampagueantes para unas cosas, pasotismos cuasi mariguanero para otras.

Ayuntamiento, bendita (creo que ahora esto le viene muy al hilo con el asunto de la Faustino Sobrino) institución.

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