La “Renovación”

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José Manuel Herrero Mijares ha anunciado su candidatura a dirigir los destinos de la Agrupación Socialista de Llanes.

Le escucho anunciarlo en SER Oriente y le oigo referirse al lugar común preferido por políticos de derecha, izquierda o medio-centro defensivos desde ni se sabe: la renovación.

Se ha usado tantas veces y por tantos ese mantra que casi parece ya una contradicción en sí mismo.

La “renovación” (y ya no me limito a hablar ni a pensar sólo en el PSOE) pasa por cargos políticos en cuyas mentes la idea de trabajar por el beneficio público prevaleciera sobre la mucho más habitual una vez que se le ha cogido el gusto a la poltrona: la de cómo hacer las cosas, y según qué cosas, para conservar el sillón.

La “renovación” pasa por no tratar a la ciudadanía como mero depósito de donde sacar los votos necesarios para auparse al poder diciendo en cada momento lo que a esa ciudadanía le guste más oír y después “hasta luego, Lucas”.

La “renovación” pasa por atender mucho más a las bases, por hacerlas mucho más copartícipes de los futuros pasos.

La “renovación” pasa por escuchar también a quienes no tienen carnet del partido, pues no quieren asumir un compromiso político concreto… pero a quienes no tener ese carnet no inhabilita para no poder aportar o, simplemente, acercar un poco más a la formación política de la que se trate a la realidad de la calle, no a la realidad de su calle –de su militancia- sino a la de la calle en general.

La “renovación” pasa por no presentarse contando cuentos de hadas y lo maravilloso que será todo con ellos… y luego, ya con la jefatura en la mano, revelarse el supuesto genio de la lámpara como alguien que sabe muy bien como camelar al personal… pero luego no sabe ni cambiar una bombilla.

La “renovación” pasa por tener cerca a quienes te ayuden y no a quienes te comprometan… o a quienes solo buscan saldar -a través de ti- viejas cuentas pendientes.

La “renovación” pasa por aprender que la discrepancia y el disenso no tienen que resultar negativos per sé sino que bien entendidos pueden resultar más positivos que el consenso modelo “cierre de filas”.

Hay mucha tela que cortar, desde luego. Pero se puede empezar por cosas sencillitas.

Por ejemplo, y hablando ya de acciones de gobierno, se puede empezar por algo tan fácil como si piensas hacer trabajos de arreglo, remodelación o mejora de alguna de las calles de tu villa enviar una invitación a todos los vecinos de esa calle para explicarles tal día a tal hora, por ejemplo en la Casa de Cultura, el proyecto que manejas a fin de ver qué le parece al personal. Que, oiga, a lo mejor hasta salen propuestas que la vecindad considera necesarias o más adecuadas y que a usted –o a quien usted encargó el tema- ni se le habían ocurrido.

¿A alguien, de algún gobierno, se le deberían caer los anillos por hacer eso?

La “renovación”, en definitiva, pasa por tomarse en serio el compromiso público con la ciudadanía. Sino en lo que se queda la “renovación”   es en la “renovasió”… esto es, en un chiste (no pocas veces, malo).

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