Las monóxilas

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Moderno Kayak de Mar

-C: Buenos días Nando… ¿Hace mucho que esperas?

– F: La verdad es que no, hace solo un ratín…. ¿Y tú vienes solo?

-C: No, detrás de mío te traigo a toda la tripulación, lo que pasa es que son de paso lento…. ¿A qué andas?

-F: Realmente en nada de particular, solamente que estaba fijándome en esos que han salido a pasear en kayak. Mira que hay que tener afición, porque en la Mar esa embarcación necesita un gran esfuerzo de remada.

-C: Bueno, ya sabes que sarna con gusto…

-F: Tienes toda la razón.

-T: Buenos días a todos. Iñaki, lo de siempre.

-P: ¿De qué andabais hablando?

-C: Pues de la afición al kayak

-P: ¿Cómo empezaría esa afición?

-F: Creo que más que por afición, fue por necesidad.

-C: ¿Y eso?

-F: Mira, al “kayak” se le atribuye un origen esquimal, más concretamente “inuit”, que es un nombre común para los distintos pueblos que habitan las regiones árticas de América. La palabra significa “la gente” (en inuktitut, inuit), el singular es “inuk”, que significa “hombre” o “persona”, que es como se denominan a ellos mismos, y el vocablo “kayak”, significaría «bote de hombre» o «pedazo de madera flotante» ya que se construía a la medida del palista.

Primitivo kayak del pueblo inuit (esquimal)

En la sociedad esquimal, los menores no podían utilizar estas embarcaciones y sólo al alcanzar la mayoría de edad, en un acto ritual, la familia le construía su propio kayak, por lo cual ya tenía el medio para poder ir de pesca, o a la caza de focas. Se decía que si un esquimal salía a cazar y no regresaba, era porque había usado un bote prestado.

-R: Que cosas pasan, por esos mundos de Dios.

-F: Para poder averiguar sobre el origen de las canoas es necesario saber su definición y tener conocimiento de la forma, y generalizando mucho, podemos empezar a llamarlas canoas, y aunque en cada lugar de la tierra tienen nombre distintos, como acabamos de comprobar, pero para nosotros, la palabra “canoa”, define a una embarcación ligera, de poco calado y forma angosta, larga y estrecha, con la proa muy aguda y la popa recta, hecha de una pieza del tronco de un árbol vaciado, o manufacturada en madera, que carece de quilla y que se puede mover o navegar empleando un remo, o varios, dependiendo del tamaño de la embarcación. Proviene esta palabra del lenguaje meso-americano “taino”, “caná-oua”, compuesta por “canâa” (cavar), y “ueé” (árbol).

-R: O sea… ¿Que por aquí no teníamos canoas?

-F: Pues no. Teníamos otro tipo de embarcaciones pequeñas, pero canoas, como las conocemos ahora, no las teníamos. Creo yo, que ni las conocíamos.

-T: Entonces aparecen en América.

Canoa monóxila del pueblo Uro en el lago Titicaca

-F: Según los hallazgos hecho por arqueólogos los restos más antiguos de canoas prehistóricas que han llegado hasta nosotros son las embarcaciones denominadas “monóxilas” nombre dado a todas aquellas embarcaciones confeccionadas mediante el proceso de ahuecamiento de un tronco, mediante útiles de piedra o metal, y se han hallado en todos los Continentes. Los árboles empleados para su construcción son muy variados, y difieren en cada región. Por lo general tienen siempre la misma virtud de ser inhundibles pero de muy mal comportamiento en el mar. En El Salvador y México, se les llama cayucos.

Embarcación monóxila del pueblo mapuche

-P: Todos usaban el mismo sistema, por lo que cuentas.

-F: No exactamente, pues había infinidad de sistemas, como por ejemplo las balsas que usaban los pescadores “Changos”, que era un pueblo que vivía en la costa del norte de Chile, desde el río Choapa hasta Arica y se caracterizaban por ser un pueblo nómadas, muy dedicado a la pesca.

Balsa tipica del pueblo de los Changos

Estas especiales barcazas consistían en dos odres inflados con una estructura al medio, donde iba el pescador remando. Estaban realizadas en piel de lobo marino, cuya piel era ablandada con agua dulce, luego se cosía, tanto con tiras de su mismo cuero, como con fibras vegetales, y se recubría con aceite del mismo animal para impermeabilizarlas y darles flexibilidad, dejando una pequeña abertura, por donde se introducía una caña para poder inflarla. Sobre los flotadores se incorporaba una plataforma de madera, que podía transportar de uno a cuatro navegantes. El desplazamiento se lograba mediante el uso de uno o varios remos de doble pala.

-P: ¿Cuál crees tú que son las más conocidas?

-F: Creo sin lugar a dudas, que las más famosas y conocidas, son las canoas canadienses, pues el todopoderoso cine norteamericano, ya se ha encargado de hacerlo a través de sus películas de “indios y tramperos”.

-R: ¿De madera?

-F: No te lo puedo asegurar, posiblemente sí, pero las más famosas, parece ser que eran las que construían, partiendo de un armazón de madera de abedul, y forradas con pieles de animales, entre ellos el “bisonte” o búfalo americano. Ahora vaya usted a saber, pues la imaginación del “hombre rojo”, no tenía límites, ya que en el rio del Mississippi, aparecieron, en tiempo de los Conquistadores, en el siglo XVI, embarcaciones hechas de un solo tronco que poseían dimensiones inusuales, ya que podían transportar entre 14 y 25 remeros de cada lado, y con gran cantidad de guerreros apostados en el medio, y que verificarían solo salidas ocasionales al mar, con trayectos de corta duración, y a lo largo de circuitos costeros interiores. Eran verdaderos “buques” de guerra.

Canoa india en el rio Minnesota afluente en el curso alto del Misisipi

-T: El otro día vi una película en la tele, que si no recuerdo mal, se llamaba “El señor de los mares del Sur”, y salían unas canoas que no tenían nada que ver con las que dices.

-F: Pues si compañero, tienes razón, pero ya os he dicho, que cada pueblo y cada Mar, tiene sus propios desarrollos, y en este caso, estamos hablando de las “wakas”, de la Polinesia, que es nombre generalizado por el que los maorís, denominaban a sus embarcaciones, según el tamaño contemplado de pequeñas a grandes, desde canoas no ornamentadas (waka tiwai) utilizadas para la pesca y transporte fluvial, a grandes y ornamentadas canoas de guerra (waka taua), de hasta 40 metros de longitud, y tripuladas por hasta 80 remeros y que llegando a medir hasta 40 metros de longitud, estaban por lo general esculpidas y decoradas con complejos diseños. Consistían de un casco formado de un solo tronco hueco, junto con una proa esculpida verticalmente y una puerta trasera. La borda es elevada en algunos casos por una tabla continua sobre la regala que le da un mayor francobordo y evita distorsiones de los componentes del casco principal, y reduce la entrada de agua cuando es utilizada en mar abierto.

-T: Esas si, esas eran las que salían en la película.

-C: Pues fíjate como han cambiado las cosas, pues partiendo de la madera y las pieles, hemos llegado al plástico, por llamarle algo, al “composite”, o vaya usted a saber de qué materiales están ya hechos las más modernas canoas.

Canoa monóxila maorí (Waka Taua)

-P: ¿Y eso del “composite”?… ¿Qué material es ese?

-F: Es un material muy resistente constituido por fibras de vidrio, de carbono, de boro o de cerámica que se emplea principalmente en la industria aeronáutica y espacial, en la fabricación de material deportivo, como raquetas y esquíes, y hasta para la fabricación de prótesis dentales.

-R: O sea, la mezcla más moderna que existe.

-F: A estas alturas eso creo, pero fíjate que el “composite”, como mezcla de distintas fibras y pastas, es de lo más antiguo que se conoce, pues un compuesto a base de arcilla y paja, el denominado “adobe”, todavía hoy se sigue utilizando en la construcción de viviendas.

-C: ¡Concho!… Pues es verdad. Que antiguamente modernos somos.

-F: ¿Quién se viene a dar una vueltina por la Barra?

-R: Todos, pero primero paga todo este “negocio”, y no hagas como siempre.

-F: No pierdes pistonada… ¿Eh compañerìn?

Hasta la vista.

Fernando Suárez Cué

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