Volviendo a recordar a Emilio Pola

0
1607

¿El amor eterno existe?

He visto en un foro digital que suelo visitar esta pregunta: «¿El amor caduca?» Y seguidamente multitud de respuestas variopintas.

Yo quiero aportar la mía:

-Si es verdadero, por supuesto que NO, pero…

A mí me parece que más bien puede ser susceptible de tener distintas etapas e ir evolucionando y fortaleciéndose si ponemos cuidado. Esto, cuando su presencia sea aún fuerte; si no es así, cuando es cambiante y paulatinamente va hacia el ocaso, quizá sea porque le faltó realimentación y reciprocidad. O tal vez era sólo algo que se asemeja, la atracción sexual.

Si el amor que damos es fuerte, honesto, sincero, incondicional y recíproco, ahuyentando la rutina que conduce al tedio y éste a esa «soledad en compañía» que suele hacer estragos, el amor se hará eterno.

En mi juventud he tenido un profesor, que más que maestro fue mi amigo: Don Emilio Pola.

Una tarde de otoño paseando por un senderillo que bordeaba unos altísimos acantilados, con un sol rojizo-amarillento desapareciendo por el horizonte lejano de la Mar Cantábrica, mi anciano amigo dejaba impronta en el almacén de mis memorias más gratas con esta frase pausada, profunda:

– Mira E…., cuando yo era un muchacho de tu edad, al arrimar mi pierna a la pierna de mi novia, hacía que se estremeciera todo mi cuerpo. Ahora que mi novia se ha convertido en una abuelita como yo, ya no me estremezco, pero… si esa pierna me faltara… ME MORIRÍA.

Aquella frase (cuando Emilio Pola hablaba, sus pausas eran más elocuentes que sus palabras) me puso un nudo en la garganta, pero me hizo reflexionar muy levemente sobre algo que me parecía desconocido en aquella temprana edad.

Años mas tarde, recordándola he decidido hacerla mía.

A éstas alturas asumo el riesgo de parecer trivial o incluso fútil a los que «padezcan» la maravillosa edad tierna.

Dedicado a unas parejas que se han unido con el propósito de mejorar la especie humana, y lo han conseguido.

El Abuelo.

Dejar respuesta