A vueltas con la “llingua”

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Cuando paseo por cualquier ciudad o villa asturiana y miro los anuncios de los diferentes comercios que encuentro a mi paso, vienen a mi memoria las palabras de un conocido personaje de las letras españolas. Decía este señor, refiriéndose a nuestro país, que “en España no cabía un gilipollas más”.

Confieso que, en aquel entonces, la frase me pareció atrevida, incluso insultante; y hasta motivó en mí un sentimiento de antipatía hacia él. Ahora, sin embargo, le admiro por su atrevimiento y reconozco que tenía razón. Me parece una estupidez ver en los escaparates de los comercios rótulos en inglés, casi más que en nuestra lengua. Hasta en los servicios de bares y cafeterías podemos encontrarnos con palabras como “bathroom”, “man”, “woman” etc. ¡Qué paletos somos! Como si en español no existiesen esos términos.

Lo cierto es que para los que solo dominamos la lengua española, que somos los más, esta “imbecilidad” supone una auténtica incomodidad y es motivo de asombro y estupor. Y ahora, por lo que leo en la prensa, a algunos de nuestros dirigentes se les ocurre promover la oficialidad del bable. Los políticos están ahí para resolver los problemas de los ciudadanos, no para originarlos. Los asturianos hablamos español o castellano con algún giro característico de la zona, como las terminaciones en “u”. Y poco más. Yo, desde luego, nunca he oído otra cosa y jamás he tenido el más mínimo problema para entenderme y ser entendido en Asturias. Las complicaciones y problemas en la sociedad surgirían si se llevara a cabo tal pretensión. Por ahí se empieza, por la oficialidad y la educación, pero ¡ay¡, qué peligrosas pueden ser las lenguas cuando se juega con ellas.

Asturias es una región muy castigada y con una tasa de desempleo juvenil muy alta. Los jóvenes se ven obligados a emigrar y esforzarse en el estudio de otros idiomas. No les pregunten a ellos sobre esto, pues es muy probable que los corran a gorrazos. Las lenguas las hacen los hablantes, no se imponen. Y a los asturianos nos va muy bien con la nuestra. ¿Qué otra pretenden que hablemos? Sin duda una inventada: ¿por quién?

Desde luego, no es como para sentirse orgulloso de ser ciudadano de este país (algunos hasta se atreven a decir “gran país”). No sé en qué se basan para ello. Sin embargo, sí me siento orgulloso y contento de ser hablante de español, una lengua conocida y respetada en todo el mundo, hablada en muchos países y por cientos de millones de personas.

La pretensión de dar de lado a nuestra lengua común es algo que no debemos permitir. Que en algunas regiones sea poco menos que despreciada y que desde medios de difusión se contribuya a su deterioro es algo lamentable y vergonzoso. La lengua común es un factor de cohesión nacional y a través de ella nos identificamos todos. Pretender ahora la oficialidad del asturiano no deja de ser un antojo que conlleva complicación y peligro para todos los asturianos.

Hay tantas cosas importantes que requieren dedicación y arreglo en nuestra región, que pensar que los políticos dedican su tiempo a estos asuntos produce escalofríos. En fin, que mientras no tengamos gobernantes competentes, y nosotros, que los ponemos ahí y les pagamos, no dejemos de ser unos gilip…, nada bueno podemos esperar.

José Manuel Carrera Elvira

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