Asturias Ganadera alerta de que el «problema del campo es la falta de relevo generacional»

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«Las normativas asfixiantes son uno de los principales escollos que sufre la actividad agraria en Asturias. En unas encuestas realizadas en el año 2007 por el Foro Asturias Sostenible, los obstáculos burocráticos fueron la primera causa por la cual los jóvenes a los que les gusta la actividad agraria desisten de incorporarse al sector». Al menos así lo creen desde el colectivo Asturias Ganadera, quien matiza que «en algunas ocasiones las normativas tienen un fundamento razonable, pero se aplican mal».

A su juicio, «los marcos normativos europeos y estatales dan pie normalmente a una adaptación local que no suele desarrollarse adecuadamente en Asturias». Y proponen «modificar en el Programa de Desarrollo Rural la definición de “titular de una explotación” para que las personas que tengan o hayan tenido un CEA sin ánimo profesional no sean excluidas de las ayudas que corresponden a las nuevas incorporaciones».

Así las cosas, han denunciado, «el problema número uno del campo astur es la falta de relevo generacional, y las injusticias que hoy venimos a denunciar son, precisamente, y de forma contradictoria, los estúpidos obstáculos que se ponen a las personas que intentan incorporarse como “nuevos agricultores a título principal”, cuando el presunto objetivo de estas medidas es favorecer las nuevas incorporaciones».

Tal como recuerdan desde la Asociación, «podrán ser beneficiarios de esta ayuda aquellas personas físicas que realicen su primera instalación (…) siempre que reúnan los siguientes requisitos:

 

  • Tener entre dieciocho y cuarenta años.

 

  1. b)  Estar en proceso de instalación en el momento de la solicitud de ayuda.

Se entiende que el joven agricultor está en proceso de instalación cuando, en los doce meses previos a la solicitud de la ayuda, se registra o inicia una solicitud o alta en el registro de explotaciones agrarias. (No hay fechas fijas para convocar las ayudas, lo que no ayuda mucho a que una persona joven que desea incorporarse se pueda planificar bien).

  1. c)  Instalarse accediendo por primera vez a la titularidad de una explotación».

Y aquí, denuncian, «se condensa el absurdo», puesto que «esta condición tiene sentido para evitar que una persona que ya es o fue profesional del sector se aproveche del apoyo que debe recibir la que se incorpora por primera vez, como profesional. Sin embargo, la Consejería considera como referencia de haber sido titular de una explotación profesional el haber solicitado un CEA (mal llamado Código de Explotación Agraria, ya que, si tienes cuatro cabras necesitas un CEA, pero no eres dueño propiamente de ninguna explotación agraria)».

De este modo, afean, «no sabemos si es sólo una torpeza o si hay voluntad política de ahorrar dinero en ayudas aprovechando el significado literal de las siglas “CEA”, pero, si una persona sacó un día un CEA para tener cuatro ovejas para autoconsumo, o un asno para que ayude a limpiar las fincas de la familia y quiere incorporarse a nivel profesional, no puede. Llega un burócrata al servicio de una política determinada y le niega las ayudas, a veces decisivas para poder comenzar la actividad. O sea, que desde la Consejería se lastran, dificultan e impiden nuevas incorporaciones debido a una pésima gestión de siglas y conceptos, todo ello en contra de la naturaleza de la norma, diseñada se supone que para favorecer nuevas incorporaciones y, por tanto, el relevo generacional».

La misma Consejería, sin embargo, «te obliga a tener un número de animales mínimo -lógico- para que se te pueda considerar agricultor a título principal, o sea, para que seas titular de una verdadera explotación: ¿Por qué no emplea el mismo criterio para dar que para ahorrar?», plantean.

 

 

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