Cuevas marinas

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Imagen, Valentín Orejas

No resulta fácil describir las cuevas marinas que las aguas moldearon en las proximidades de Cabo La Mar, donde formas extrañas y colores imposibles ofrecen un espectáculo de cuentos de sirenas.

Los rayos del sol cayendo sobre un mar que brilla con un intenso azul y paredes de tonos violeta, verdes bronce y grises rosados, dejan sin palabras.

Buenas noches.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

4 Comentarios

  1. Buenos días, Eladio. Me acuerdo de Pepín, al que se le conocía por Matute, campeón de pesca submarina, gran pescador y mejor persona. Mi marido solía ir a pescar con él en aquella lanchina tan marinera. Un abrazo.

  2. ¿Te acuerdas de Pepín el de Los Arcos más conocido por Matute?
    No había cueva en el litoral llanisco de la que no sacara – pescando a pulmón- decenas, yo diria centenas y puede que hasta miles de xiáragos, durdos, doradas… Era un campén de la pesca submarina.
    Yo le acompañaba con frecuencia y, mientras él echaba una docena de xiáragos a la barquilla, yo si tenia suerte, echaba nada mas «da que un muble de kilo».
    Una vez fuimos al despuntar la marea Matute, un hijo de Pepe el marqués ( cuyo nombre no recuerdo) y yo remando hasta esas cuevas que nos muestras.
    Como siempre Matute se forraba aquel día, mientras el «marques» y yo apenas lamiamos el cazo por la parte de afuera.
    Felices años aquellos !!

  3. Qué precioso cuento, Fernando!!! Y claro que me lo creo. Gracias y un abrazo muy fuerte, querido amigo.

  4. Te cuento Perela.. Un día el joven Poseidón, después de mil travesuras, se quedó dormido sobre la arena de una playa, sin darse cuenta de que para él, el sol que era un peligro mortal casi acaba con él. La que si se dio cuenta fue Ops, su madre, y para curarlo lo introdujo en unas cuevas cercanas, con el fin de que se refrescase y empezara a recuperase. A Poseidón no le gustó nada el negocio, pues era demasiado inquieto para estar «mano sobre mano», por lo que su madre, para entretenerlo, le entregó una estupenda caja de colores que le había traído Saturno su padre. El resto ya lo sabes amiga, un crio, encerrado y con pinturas, es capaz de decorar lo que sea, así que créetelo, pues es totalmente cierto esto que se me acaba de ocurrir al leer tu «Librin de Campo».

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