Suarías

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Imagen, Valentín Orejas

Dos días antes del Año Nuevo, que entró con temporal, bajo un cielo azul y con una temperatura por encima de los 20 grados, nos acercamos a Suarías.

A quienes no la conozcan les pillará desprevenidos, como a mí, la caja de sorpresas, de buenas sorpresas, que es esa aldea de la parroquia de Panes.

Nada más llegar asombra su ubicación, cara al mar, entre el norte y el este, y a vista de pájaro todos los pueblos del valle bajo de Peñamellera y las rías de Tina Mayor y Tina Menor.

A poco que se den dos pasos y se vean las fuentes, el abrevadero, el lavadero, la capilla, bajo la advocación de San Antonio, las antiguas escuelas, caes en la cuenta de la influencia indiana. Si bien, lo chocante de la emigración de Suarías está en que no tuvo como destino México o Cuba, sino Chile.

Y eso fue así, debido a que un rapacín, hijo de ese pueblo, al que nunca olvidó y benefició, Fernando de la Vega Corces, llegó, en el siglo XIX, al país bordeado por los Andes. Allí, concretamente en Valparaíso, prosperó y no tardó en llamar a familiares y vecinos, logrando crear un imperio de ferreterías.

Adentrándose un poco más, y fijándose en lo cuidado que se encuentra todo, las casas, los caminos, la bolera, el parque, te percatas de que, al contrario de otras aldeas en las que la vida va languideciendo, a Suarías no le faltan las ganas, la fuerza y la ilusión para conservar y mejorar.

Ese deseo de seguir viva, que nace del amor a su pueblo, lo encauzaron constituyendo la Asociación “El Cantu La Jorma”,a la que se unieron personas que viven en la aldea y también otras que están fuera, incluso en Chile.

En un principio pretendían solamente hacer realidad un sueño, contar con un parque-bolera de bolo palma. Una ver conseguido, siguieron adelante, abordando las obras de la capilla, fundado el centro social, hoy archivo Carlos Jeannot y escuela de Tonada, creando el Memorial de bolos “Jose Villar”, albergando importantes campeonatos de ese deporte, publicando anualmente un libro de fiestas, organizando homenajes populares…

Cuando ya nos íbamos, tropezamos con una comunicativa vecina que amablemente no solo nos explicó que la Asociación lleva el nombre del lugar donde se reunían antiguamente los mayores del pueblo, sino que nos acompañó hasta el propio Cantu la Jorma. También, la dicharachera July, que así se llama nuestra cicerone, contó muy emocionada que en el año 2003 habían sido agraciados con un importante premio de la lotería de Navidad, que resultó muy repartido.

Abandonamos la aldea con la idea de regresar pronto, y recuerdo que en todo el camino de vuelta no se me quitó de la cabeza que Suarías se merecía un premio más, que no es otro que el de Pueblo Ejemplar Princesa de Asturias.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

2 Comentarios

  1. Debe ser cierto que si las grandes Potencias Navales nacieron en las barcas de los pescadores, las Grandes Urbes nacieron de lugares como Suarías.

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