El Rey Planeta

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-T: ¡Buenos días!.. ¿Vas a enlosar la terraza de casa, Nando?

-F: ¿Y eso?

-T: No nada, como traes ese ladrillo debajo el brazo… ¿Qué es?

-F: Un interesantísimo libro que me regaló mi hermano Carlos, y que trata sobre los trabajos de Pedro Texeira.

-R: ¿Y quién era “esi puntu”

-F: Hombre el llamarle “puntu”, a uno de los mayores cartógrafos del Siglo XVII, me parece como mucho ¿No?

-C: Pues explícate amigo

-F: Pues veréis, todo empezó cuando en 1618, el “Consejo de Indias” y la “Junta de Guerra”, les encargan los hermanos Bartolomé y Gonzalo García de Nodal, grandes y experimentados marinos pontevedreses, y a Pedro Teixeira (después castellanizaría su apellido como Texeira), como su cartógrafo, la delineación de los mapas que daban cuenta del descubrimiento de los estrechos de Magallanes y San Vicente (hoy conocido como “Le Maire”), y a partir de ahí, empieza la historia que nos interesa.

-P: Pues a ver cómo fue.

-F: En 1622, el Rey Felipe IV, envió una comisión de cosmógrafos e historiadores, a Guipúzcoa, con las precisas instrucciones de elaborar una relación completa de las costas de España, de sus puertos y ciudades más importantes, empezando en Fuenterrabía, y girando en el sentido contrario de las agujas del reloj, hasta llegar al Cabo de Creus, Cervera y de nuevo a la frontera con Francia, para disponer de una descripción cierta y puntual del solar hispaño.

-R: Vaya viajecito. ¿Y lo consiguió?

-F: Pues con sencillos términos, Texeida presenta al Monarca la “Descripción de España y de las Costas y puertos de sus Reynos” diciendo:

“Nuebe años a que V. Mgd. Me mandó fuese a oservar y sondar los puertos y plaias y cabos de la costa de España. Y considerando no ser justo quedase en bosquexo cosa de tanta ynportancia, tomé el compas y la pluma facilitando el trabaxo que se me ofrecia con pensar servir a V. Mgd. Para que V. Mgd. Tenga entera noticia de las costas y puertos destos sus reynos de España que goze V. Mdg. Muchos (sic) y felices anos para aumento y bien de toda la Cristiandad”.

-C: ¿Pero si Texeida, era portugués, como llegó a trabajar para un rey español?

-F: Pues parece ser, que durante una estancia en Madrid, Pedro contactó con Joao-Baptista Lavanha, Cosmógrafo Mayor al servicio de Felipe IV, y anteriormente su profesor de matemáticas, y con el rápidamente alcanzaría un estatus de máxima confianza, y aunque el encargo de “descripción de toda España”, fue encomendado a Joao-Baptista, este, debido a su avanzada edad, permanecería en Madrid, mientras la recogida de datos y el trabajo de campo lo iban a realizar tres personas: el capitán Pedro Fernández Manjón, un tal Gabriel de Santa Ana, y por último el joven cartógrafo Pedro Texeira.

Pedro Teixeira Albernaz (Lisboa, c. 1595-Madrid, 1662)

A los dos años muere Joao-Baptista Lavanha, y se hace cargo del proyecto Juan Cedillo Díaz, que fallece unos meses después, y es probablemente en ese momento cuando Texeida se hace cargo de la “Descripción”, asociando en ella su nombre, prácticamente en exclusiva.

-P: ¿Y esto en “perras” cuanto era, porque me imagino que por amor al arte no lo harían?

-F: Pues verás, el que más cobraba era Pedro Fernández, que recibia un sueldo de 45 ducados mensuales, y detrás iban Santa Ana y Texeira, con solo 40 ducados al mes. El responsable de estos pagos era el Marqués de la Hinojosa, pariente del Conde-Duque de Olivares y uno de sus consejeros más cercanos.

-P: Si, eso está muy bien, pero no sabemos qué cantidad era.

-F: Home, en un principio es un poco difícil, el saber el valor un ducado del siglo XV, pero si lo que leí me ha servido de algo, el cambio es más o menos el siguiente:

Partiendo del valor del oro en ese tiempo, y comparándolo con lo que valor que tiene en el día de hoy, resulta que un maravedí tendría hoy un valor de 0,20 €. Si os interesa de verdad saber cómo hemos llegado a este precio, empezamos los cálculos.

Título de la Obra de Pedro Texeira. (1634)

-T: No déjalo, lo damos por bueno, así que sigue.

-F: Bien, hemos dicho que un maravedí equivale a 0,20 €. Ahora bien, como un ducado equivalía a 375 maravedís, resulta que un ducado tendría hoy el valor de 28,13 €

-C: Entonces…

-F: Si señor, el sueldo de 45 ducados mensuales equivaldrían hoy a 1.265,85 €, y los que cobraban 40 ducados equivaldrían a 1.125,20.

-C: Pues no estaba mal el sueldo ¿No?

-F: ¿Cómo mal?… ¿Te imaginas como se podría vivir en el Siglo XVII con esa cantidad? Fíjate que pasado a pesetas, serian aproximadamente 210.478, 29 ptas. Aunque solo fuera con la mitad, piensa como podrían haber vivido nuestros padres, hace más o menos 60 años, con esa cantidad mensual.

-C: ¿Sabes que tienes razón? Menudo “pastizal”. No vivían mal, no.

-R: Buena suerte tuvo, pues entre el ascenso que consiguió, y el sueldo que le soltaron, se hizo el puñetero amo.

Ribadesella. Pedro Texeira. (1634)

-F: Tanto como el amo no creo, pero lo que sí es verdad es que como “persona principal” comenzó el viaje, con cartas y despachos de S.M. (“para que en toda esta costa se le haga todo el agasajo y asistencia posible”), en dirección a San Sebastián, el 28 de Agosto de 1622, para pasar posteriormente a Fuenterrabía, siendo recibido magníficamente en todos estos lugares.

-T: ¿Que datos le interesaban al Rey?

-F: Cuando le encomendaron el encargo, Pedro Texeira, tuvo que desplazarse por toda la geografía española, fijándose en los datos que le interesaban al Monarca y que consistía en observar las características defensivas de la costa peninsular, observando atentamente las facilidades de desembarco, la posición de las defensas existentes y el estado de las torres de alerta, describiendo y dibujando pormenorizadamente las de las plazas más fuertes, presentándolas gráficamente, consiguiendo con estas presentaciones, conseguir, debatir e idear la mejor estrategia militar, contribuyendo a imaginar la situación de las plazas de la costa, descubrir su fisonomía, el estado de sus defensas y el grado de vulnerabilidad que ofrecen. Pedro Texeida, para complacer a la Corte, dibuja las ciudades con una perspectiva que facilita la identificación rápida de los sistemas defensivos de la plaza. A partir de esta obra, se experimentó una gran actividad cartográfica en toda Europa, en el transcurso de esos siglos.

-C. Mirando estas láminas, San Vicente y Ribadesella se reconocen fácilmente, pero lo que es Llanes, hay que echarle bastante imaginación… ¿No os parece amigos?

San Vicente de la Barquera. Pedro Texeira (1634)

-R: La verdad es que si, se parece muy poco.

-F: Vamos a ver y no me seáis cerriles. Si os fijáis con un mínimo de cariño, el cartógrafo marca perfectamente la “Atalaya”, o sea la que cuyos restos están todavía en el Paseo de San Pedro. Debajo de ella dibuja una playa a la que denomina “Estacones”, que no es ni más ni menos que la actual playa del “Sablón”, y hacia el Este, marca la posición del “Castillo”, que no deja de ser otro que el actual Fuerte. Al fondo de la ría, y totalmente fortificada, nos sitúa Llanes. Y… ¡Concho!, si hasta aparece la “Media Luna”.

-T: Hombre, también es verdad que marca la Punta de Santa Clara, también llamada la Mohosa, en la costa de Cué, donde está el “bramadoriu” del mismo nombre

-R: ¿Y la “Atalaia” que dibuja encima de santa Clara, que es, donde está?

-F: Con un poco de imaginación, creo que podría estar en “La Cuesta” de Cué, o inclusive sobre las playas Ballota y Andrin, en donde está ubicado el actual mirador de “La Boriza”. Piensa que el lugar es elevado y se verían perfectamente las señales que les hicieran desde San Pedro, o al revés.

-P: Pues hay que tener imaginación.

-F: Por supuesto y mucha imaginación, y sobre todo un gran conocimiento de cartografía en aquellos tiempos. Fijaros que los accidentes geográficos observados desde tierra, están plasmados en unas las láminas que están dibujadas a “vista de gaviota”. Hay que saber hacerlo amigos, hay que saber hacerlo.

-T: Bueno… ¿Lo dejamos ya aquí?

-C: Entonces… ¿Si a alguno de nuestras amigos, que navegando hayan estado en algún puerto de la costa española, y le interesara saber cómo era en esos tiempos, se lo podríamos decir?.

-F: Por supuesto. Lo buscamos, y si lo encontramos se lo enviamos.

-T: Pues venga, acabaros todo eso, y vamos a dar una vueltina por la Barra.

-R: ¡Vamos!

Hasta la vista

Fernando Suárez Cué

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