Puertas de Cabrales

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Imagen, Valentín Orejas

El primer domingo después de las Navidades, tras subir a Pandiello con la mirada prendida en la nieve de las cumbres del Cuera y de los Picos de Europa, decidimos, en lugar de regresar por Ortiguero, seguir la carretera que baja al puente del Golondrón.

Y en ese camino, que era desconocido para nosotros, salió a nuestro paso -les aseguro que hay lugares que vienen al encuentro sin buscarlos- Puertas de Cabrales.

Antes de llegar a ese pueblo del concejo más quebrado de Asturias, situado en un valle cerrado y rodeado de montes, llaman la atención las impresionantes ruinas de una iglesia que tiene a su lado un gran tejo. Más tarde, nos enteraríamos de que ese templo medieval, bajo la advocación de Santa Eulalia y destruido, como tantos otros, en la guerra civil, fue muy destacado y ya citado en un documento de 1385.

Una vez en Puertas te encuentras con otra Iglesia, también consagrada a la misma santa, levantada a mediados del siglo pasado y que heredó de la anterior la portada sur y los capiteles de los arcos interiores de estilo románico.

Luego, respirando calma entre antiguas casas tradicionales, cuadras rehabilitadas, viejos hórreos y casonas de indianos, en las que abundan ventanas cuadradas con respiraderos y vistosas galerías de madera que hacen de cubierta de graciosos porches, poniendo de relieve la falta de influencia americana, hallamos, muy cerca de un enorme castaño y un pequeño tejo, el tercer templo, una capilla dedicada a la Virgen de las Nieves, en la que sorprende el escudo de los Posada.

Desde allí, divisamos el rótulo de un bar y, con la esperanza de que no fuera uno de los tantos  que en los pueblos van cerrando, nos acercamos.

Fue una alegría comprobar que se trataba de un bar de los de siempre, de esos que deberían tener toda clase de ayudas para que continúen abiertos, ya que con ellos se va la vida de estos lugares.

Lo regenta Carmen, de buen y hospitalario trato, que nos contó, con las ayuda de dos vecinos, que  el 5 de agosto celebran la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves, y que al son de las campanas de la capilla a ella dedicada toman las uvas el día de Nochevieja. Añadieron que no tienen en ese mes de verano solo esa celebración, ya que desde hace unos años organizan un festival de cine independiente cada vez más afamado, que lleva por nombre: Puertas Film-Fest.

También, nos habló Carmen de un ilustre personaje, Miguel Rojo Borbolla, hijo de emigrantes oriundos de Puertas, que  se  acabó dedicando a su afición: la fotografía, convirtiendo al pueblo de sus padres, donde se quedó a vivir y murió en 1930, en su escenario predilecto. Sus fotografías, de gran calidad, que reflejan la vida campesina y retratos de los vecinos, se recogieron en un bonito libro que Carmen tuvo la amabilidad de enseñarnos.

Nos costó abandonar Puertas de Cabrales, y lo hicimos como el río Ricao, bajando hasta el Puente del Golondrón y con la vista puesta en el Casaño.

Maiche Perela Beaumont

Fotografía: Valentín Orejas

4 Comentarios

  1. Antonio, me alegro de que esas líneas le hayan traído bonitos y entrañables recuerdos. Muchas gracias por su comentario.

  2. Mi infancia, mis primera escuela, mi primera comunión es esa sobria Iglesia, que mi abuelo no quería ver, ni en pintura. Puertas de Cabrales, tanta memoria de tantas cosas!

  3. Gracias, Fernando. Lo cierto es que viajamos lejos para conocer sitios y olvidamos los maravillosos lugares que tenemos tan cerca. Un abrazo.

  4. ¿Cuántos rincones de nuestra tierra no conocemos, y no vamos?… ¿Cuántos personajes de nuestra tierra deberíamos conocer, y no lo intentamos? «Muy muchos», seria la contestación a ambas preguntas, pero también «muy mucho» difícil conseguirlo, ya que de no estar inmersos en ella, el conocer todo los que nos enseñáis, creo que nos llevaría media vida.
    De todas maneras no aflojéis y, Perela, sigue completando el «Cuadernín de Campo», y Dn. Valentin, tenga cuidado con las espinas. Un abrazo

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