Carne Fresca

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Sí. Ya tenemos nuevo objetivo. Ya podemos hartarnos de hincar el diente, de juzgar. Hablo de juzgar, no de Justicia. No son lo mismo.

No diré que es el mal de esta sociedad. No. Que a día de hoy haya algo que llamamos Redes Sociales no nos hace tan diferentes de aquellos romanos de hace ya casi 2.000 años… en realidad ahí está el quid: dos milenios después y no somos tan diferentes.

No defiendo a quien haya matado al niño Gabriel. Haya sido quien haya sido. Pero ¿qué tiene el niño Gabriel para que su crimen sea más execrable que el de otros muchos niños, incluso de niños que hayan tenido la oportunidad de vivir menos tiempo? ¿Qué tiene la persona que lo mató de más horrible que aquellas otras que mataron a tantos otros niños? ¿Qué reacción –sea sincero quien lea esto- le produjeron las noticias de los bombardeos y asesinatos de niños en Guta Oriental?

¿Y en qué piensan quienes apedrean a una hija de la detenida? ¿Qué culpa tiene ella?

El ejemplo lo dio la madre menuda que pocas horas después de saber que le habían arrancado definitivamente a su hijo, pedía “que si alguien quiere recordar a su hijo que lo que quede de este caso sea la fe y las buenas acciones que han salido por todos lados y han sacado lo más bonito de la gente”.

Menuda madre.

Y me pregunto que hace un Ministro del Interior centrándose en un caso de un niño desaparecido o hablando de tres mujeres desaparecidas en Asturias ¿Sabe el Ministro del Interior cuantas desapariciones hay al cabo del día en España, cuantas personas –mayores y menores- mueren asesinadas? Quisiera que el próximo periodista con huevos o la próxima periodista con ovarios que lo tuviera delante le preguntara su opinión por el caso de X, la última persona que haya desaparecido o haya muerto asesinada en España, y grabar qué cara pone o qué responde al no tener ni idea sobre lo que le están preguntando.

Cuanta Madre para tan poco ministro.

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