El rincón de los pesqueros (21)

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Arrastrero del golfo de Cadiz, con popa de crucero

El arrastrero del Golfo de Cádiz

En las postrimerías del siglo XIX, era usual ver como los remolcadores de paletas a vapor, sobre todo en los puertos pesqueros emplazados en el estuario de un rio, sacaban a la Mar a los pesqueros, remolcándolos hasta aguas más libres

Pues bien, cuenta la historia que en Noviembre de 1877, un queche con base en el puerto británico de North Shields, ante la ausencia de viento para salir a mar abierto a su faena diaria, recabó los servicios del remolcador de paletas “Messenger”, pero al llegar a a la Mar libre y persistir la calma, el patrón del pesquero, pidió al del remolcador, que continuara remolcándolo mientras largaba el arte.

Arrastrero del golfo de Cadíz, con popa estampa, de origen gallego.

Mr. William Pandy, patrón del Messenger, dándose cuenta de la operación, pensó que si estaba remolcando a un velero, que a su vez remolcaba un arte de pesca… ¡Sobraba el velero!

En cuanto regresó a puerto, matriculó a su remolcador como pesquero. Había nacido el arrastre con vapor, pues el Messenger, acondicionado convenientemente se convirtió en el primer arrastrero a vapor de la historia.

Esta solución tan evidente, tardaría en imponerse en las flotas europeas atlánticas, teniendo que pasar entre 30 o 40 años, para que el arrastre a vapor arribase a las costas gaditanas, a través del Cantábrico.

Hacia 1920, en las costas españolas había algo más de 1500 veleros, dedicados a la pesca, al arrastre, por parejas, siendo la embarcación más utilizada, el falucho de un solo mástil, y servido por una tripulación de 6 o 7 hombres.

La desaparición de las parejas a vela, tuvo lugar sobre la tercera década del pasado siglo XX, y que a la par de la adopción de los motores, coincidió cuando se consiguió mantener abierta la boca del arte, sin el uso de dos embarcaciones. Esta ventaja se logró con las “puertas”, en un principio directamente unidas a los extremos del aparejo y luego interpuestas en el cable de tracción. Con las “puertas” y los motores se dio un gran impulso a la pesca de arrastre.

Arrastrero onubese (‘choquero’)

Para que el vapor se asentara en el Golfo, lo primero que se necesitaban, eran buenos puertos, por lo que se escogerían las desembocaduras de los tranquilos ríos andaluces para ese menester. Así nacen los puertos de Ayamonte en el Guadiana, Huelva en el Odiel, Sanlúcar en el Guadalquivir, el Puerto en el Guadalete, Barbate en la ría de su nombre, y sobre todo el de Cádiz, en su gran y protegida bahía.

Estos puertos serian las bases de la flota arrastrera que faenaría en todas esas aguas, a diferencia de lo que sucedería e partir de Tarifa, ya que entre Algeciras y Cartagena, no hay ni un solo refugio natural que sirva como abrigo seguro para esas flotas

Estas artes, muy utilizadas en todo el litoral Sur de la península son realmente unas redes sencillas, , que no tenían la complejidad de los actuales. Carecían de puertas y las artes, en las parejas más antiguas, se viraban a brazo con la ayuda de un pequeño molinete.

El cable de remolque salía sobre el carel, justo por la aleta de estribor, usando cada patrón el sistema que más le gustara, ya fuera a base de pasacabos, rodillos, entalladuras etc.

Como detalles diferenciales llevaban un tejido reforzado en el cielo de la red, y unos flotadores en sus extremos (para mantener elevado el copo, que es la parte más angosta del arte, y tiene por misión producir una succión que precipita los peces hacia el fondo del arte denominado “golerón”), y evitar así el excesivo maltrato por el peso de las capturas y el roce contra las arenas del fondo.

Arrastrero gaditano

Aquellas artes tan poco especializadas, faenaban a una profundidad limitada entre 20 y 30 m. a lo largo y enfrente de las larguísimas playas del golfo gaditano, apresando todo tipo de fauna bentónica como gambas, merlucillas, pequeños rapes salmonetes, platijas, lenguados, etc.

En este ambiente dominado por la pesca de arrastre a la pareja, es muy comprometido el precisar cuando aparece el “arrastrero” que efectúa la faena por popa y con puertas, pero los motores que van apareciendo, proporcionarán a estas embarcaciones la potencia precisa para alejarse de la costa y empezar a rastrear en aguas más profundas.

Red de arrastre de principios del siglo XX

Entre las especies que tienen una buena comercialización esta la gamba, que da pie al nacimiento de una pesquería de primera línea, que extiende sus caladeros hasta aguas africanas, para lo que necesita crear un buque pesquero muy exclusivo de esta región, y concretamente del puerto de Huelva: el “gambero” de Huelva

Pero eso es ya otra historia.

Fernando Suárez Cué

Bibliografía
Pesqueros Españoles. Enciclopedia General del Mar.
Pesca en el Golfo de Cádiz (Junta de Andalucía)

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